Usted que quiere ser cuando grande? 

Yo no quiero ser policía , ni piloto , ni bombero.

Quiero ser como el trinche Carlovich.

Hace poco pasó por mis manos un maravilloso video en youtube apodado la leyenda del trinche .

Y quiero dejar claro que no  trata sobre la historia de los  trinches o de los  tenedores, cucharas o cubiertos.

Relata la vida de un jugador de fútbol rosarino llamado el trinche Carlovich. Hasta hoy me consideraba un erudito  en el tema  de la pelota   pero descubrí  que no conocía la existencia de este personaje y así  ratifiqué una vez más que sólo sé que nada sé. Carlovich es considerado como uno de los mejores jugadores de fútbol que ha dado argentina en su historia, a la altura de grandes como Maradona y Messi,

Admirado por Peckerman, por Bielsa, por Valdano, el trinche nunca quizo  jugar en la a  primera división argentina y  se mantuvo  siempre en la B, pues se sentía feliz de esa manera. Menotti lo definió   como uno de los grandes e históricos que nunca buscó  ser profesional, sólo intentó ser feliz  jugando fútbol. Un jugador de potrero.

El trinche jugó en Central Córdoba  durante los años 70 y los 80 y se convirtió en un mito, en un símbolo. Fue el único jugador de la B convocado a la selección argentina para el  mundial del 78 , pero prefirió irse a pescar, otra de sus pasiones, antes que asumir las largas tensiones físicas de las   concentraciones del equipo.

Inventor del doble caño , donde  le hacía un túnel a su adversario y  luego lo  esperaba  para repetirle la dosis, el trinche logró que hubiera dos precios de boletería en la taquilla del estadio. Un precio era con Carlovich y otro sin él. Esta leyenda del fútbol creó una comunidad de fans que varias  décadas  previas a la existencia de  facebook  o  de  twitter lo seguían a donde fuera sólo para deleitarse y verlo jugar, al estilo  de la banda musical Grateful Dead. Entre sus fans más reconocidos se encontraban José Peckerman, director técnico de la selección Colombia y Marcelo Bielsa, exentrenador del onceno nacional Chileno, entre otros.

El  legado del trinche Carlovich es sin duda  una lección de romanticismo ,una oda a los principios de la vida. Un jugador que sólo le interesaba  jugar futbol y divertirse. Esa fue su pasión y así lo hizo. Nunca llegó a la primera división, jamás lo buscó, pero el poder de su mito supera cualquier historia o jugador que si lo hubiera realizado.

Creo firmemente que la vida está dividida en dos tipos de personas: los románticos y los que no. Los primeros  son cada vez  más escasos en este mundo ,  pero  no se puede negar  su  gran capacidad  de inspiración.

Ser fiel a los principios en la   vida profesional moderna, llena de   competencias desleales, presiones sociales, pragmatismos sin corazón,  no es una labor fácil.

En el mundo de la publicidad y del mercadeo  llevo siempre en mi faro espiritual a los románticos de este negocio, a los que me hicieron amar lo que hago y a luchar por ello siendo fiel a mis principios,

Aquellos que me llenaron de inspiracion y que  sin duda me la siguen aportando, a los que  les debo parte esencial de mi vida y  de mi carrera profesional.

Cuando grande siempre soñé ser como Bill Bernbach, como Leo Burnett  o  como David Ogilvy.

Aun sigo soñando.

Ahora  también quiero incluir  a Carlovich en este podio. Bienvenido Trinche.

jco

@juancarlosortiz

 

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