Mi relación con las ratas comenzó hace mucho tiempo y debo admitir que no es nada buena.

En mis épocas colegiales y viajeras por Colombia recuerdo haber atravesado el país en bus, aventura más conocida como viaje en flota y llegar finalmente a la costa atlántica colombiana después de muchas horas sentado y con la nalga completamente plana, tan plana como la percepción de la tierra en la era medieval.

Se podía salir de Bogotá e ir por Medellín o por Bucaramanga y dependiendo de esta decisión la empresa transportadora variaba y el estado de la carretera también.

Nunca faltaba que el bus se quedara varado en la mitad de la nada , a una temperatura hirviente, pero la magia Colombiana siempre hacía su gloriosa aparición.

Como olvidar al mejor estilo de comercial de televisión estar varados en la tarde sin sombra alguna en medio de un calor feroz  , sin señal alguna de civilizacion a la vista y de repente ver la llegada triunfal de un vendedor de paletas.

De donde salió?

Como llego ahí?

Lo más importante es que los helados de coco, guanabana, níspero y tamarindo eran devorados rápidamente y el paletero desaparecía por el horizonte que antes que lo había traído en medio de la dimensión desconocida.

Después de esperar varias horas  el bus fue reparado  y finalmente salimos para recorrer el último tramo del camino que nos llevaría a la costa por la zona de San Bernardo del viento.

Al llegar muy tarde y agotados resolvimos  con unos amigos pasar la noche en la playa cerca de unas palmas de coco. Exhaustos pusimos nuestros morrales  contra las palmeras, nos acostamos en unas cobijas sobre la arena y a dormir.

Morfeo se apoderó de mí y  en pleno sueño profundo sentí que algo me tocaba un dedo de la mano . Luego percaté que algo me mordía ese mismo  dedo  y en ese momento me desperté como un resorte y bajo la luz de la  luna llena   encontré la respuesta : era una rata que me acababa de morder.

Yo quedé petrificado e invadido por el asco. No aguanté y solté un grito desgarrador  al cielo: ahhhhhhhhhhhhhhhh.

Mis amigos saltaron y en medio del pánico observé a la rata huir y treparse con gran facilidad por una palma.

Alterado les conté lo que acababa de suceder y obviamente ninguno pudor volver a pegar el ojo nuevamente.

Así inicié formalmente mi relación con las ratas. Así fue mi primer encuentro cercano con una de ellas. Aunque las detesto, he desarrollado una altísima sensibilidad para detectarlas, para verlas, para sentirlas, para descubrirlas.

Es un GPS que llevo por dentro y que funciona 24 horas , 7 días a la semana  y 365 dias al año y que me ha dotado de un poder especial: percibirlas.

Bill bernbach, el creativo más influyente del siglo veinte, dijo sabiamente que un presidente de una compañía tiene dos funciones básicas:

inspirar y sacar la basura. 

Y con la basura salen las ratas.

Estoy totalmente de acuerdo.

jco

@juancarlosortiz

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.

Contenido relacionado