Ante la tumba de Modigliani nos encontramos con algo que el poeta llamaría Amor puro; el psicólogo lo determinaría como un desequilibrio transitorio; el psiquiatra como una enajenación paulatina; pero para el resto de mortales no deja de ser una escena de mucho arrojo: su compañera, Jeanne Hébuterne, decidió suicidarse después del entierro de Modi lanzándose desde un quinto piso y con nueve meses de embarazo. De esa forma comienza la película que realizó Mick Davis y protagonizada por Andy García. ¡La recomiendo!

Si verdaderamente hay algo pintoresco, muy llamativo y casi conceptual con cada personaje que “reposa” dentro del camposanto parisino es percatarse que sus admiradores –en cierta forma- se parecen al personaje admirado y visitado. Por ejemplo, tomemos el sendero colina arriba para cortar camino, pasamos de largo por la memoria de Édith Piaf, giramos a la izquierda bajando nuevamente la colina y antes de llegar a la rotonda central buscamos la única tumba del Père Lachaise que tiene policía…

 

Jim Morrison: el Rey Lagarto.

 

 Para el parisino tradicional es casi un perjurio tener que aceptar que la tumba del vocalista de The Doors sea uno de los lugares más visitado de París y una de las tumbas más frecuentadas del mundo. Para mí –aunque en ocasiones escucho su música- tampoco deja de ser un poco indignante que una personalidad díscola, autodestructiva como la del señor Morrison esté por encima de otros personajes del cementerio como: Miguel Ángel Asturias, Balzac; memorias enterradas sin rito como el padre Lemmenais; el celebre Chopin; la repatriada memoria de Callas; el clásico Delacroix; los extintos movimientos de Duncan;  Jorge Méliès y su genuino Diable Noir; Molière¡suntuoso! La incomparable Edith Piaf y su fugaz existencia; el único Premio Nobel de literatura de todo el cementerio, Sully y sin ninguna duda, el último victoriano, Oscar Wilde. (Ya visitado).  

 

El pasado 3 de julio se cumplieron ya 41 años desde su desaparición; sin embargo, Jim Morrison, después  de ese tiempo, tiene una peculiar virtud: ¡su país nunca ha querido repatriarlo! Además existe un contrato con el cementerio el cual estipula que sus restos deben continuar donde siempre han estado después de muerto. Las peregrinaciones rockeras son constantes y sonantes hasta los restos del Rey Lagarto, pero el año que la administración del camposanto tuvo que soportar todo tipo de ritos, orgías, y desmanes cerca de su morada fue meses después del lanzamiento de la película de Oliver Stone en 1991. Para esa época la euforia por la vida de Jim Morrison se vivió sin precedentes en el Père Lachaise.

 

Tomando nuevamente la Avenida Circular, los llevaré a uno de los lugares que más logran impactarme. Es una estancia donde la literatura mortuoria y la escultura tienen una unión tangiblemente dolorosa, desgarradora y sin vivos que recuerden aquellos muertos…

 

La Calle del Holocausto:

  De esta forma y –bautizada por los propios empleados del cementerio- están la gran mayoría de tumbas de los judíos caídos durante la ocupación Nazi.  Los epitafios son verdaderamente sobrecogedores y las esculturas pareciera que quisieran gritar.

 

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Bueno espero que nuevamente les haya gustado este breve recorrido, invitándolos desde ya para otras dos entregas de este lugar y mañana para un capitulo más de Mudanza.

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