Poco a poco les iré dando mayores pistas de mi familia pero por ahorales puedo decir que mi papá y mi mamá no viven en Bogotá, tengo dos hermanas,una mayor y otra menor que también viven en otra ciudad (una ciudad grande, nosoy de ningún pueblo). Las dos se dedican a otras cosas y estoy segura de queninguna hace lo mismo que yo. La menor vive con mis papás y la mayor ya se casóy tiene un hijo divino a quien adoro, soy su madrina y él me adora también.¿Qué le digo a mi familia sobre mi trabajo? Nada. Ellos solo han venido avisitarme una vez a Bogotá y yo les digo que trabajo en eventos en ferias dondenecesitan modelos y también en protocolo en hoteles y eventos de ese estilo. Yles digo eso porque un par de veces trabajé en la Feria del Automóvil y tambiénen la Feria Internacional donde venden todo tipo de productos de tecnología. Nodigo con qué empresa para no boletiarme pero ahí siempre buscan niñas bonitas,que se vean bien y yo he hecho eso. Mejor dicho, más de una vez nos habremosvisto por Corferias.

Cuando me llaman mi papá o mi mamá, yo simplemente les digo la verdad a medias:que fui a clase en la universidad, que llegué a la casa y que el fin de semanatengo un evento u otro acto de protocolo, etc. Ellos me creen y les digo quepagan bien (lo cual es verdad) y que vivo feliz y tranquila. Ya les he contadoque ando con dos celulares, con uno trabajo y con el otro hago y recibo misllamadas personales. A mis amigos de la universidad les digo lo mismo y estoysegura que la gran mayoría me cree. Solo una amiga (la que me metió en esto yque trabaja en una whiskería), sabe la verdad. Es que me veo como una mujernormal, ya les he dicho que ser prepago no es andar en culifaldas y tacones porla calle. Soy una mujer bonita y con buen cuerpo pero me visto normal, comocualquier mujer.

Pero bueno, lo que quería escribir aquí es una pregunta que hizo uno de ustedesy me dejó pensando: ¿Por qué me volví puta? Ya les he dicho, una es putaporque, ante todo, le gusta el sexo. Y es mi caso. También les he dicho queodio a esas mujeres que se la pasan diciendo que lo hacen por sus hijos y sufamilia. Yo lo hago porque me produce buena plata pero también porque me gusta.Para mí no es un calvario ir a tirar, al contrario la mayoría de las veces lodisfruto mucho y afortunadamente un orgasmo mío es fácil. Obvio, hay días enque no quiero y hay también muchos clientes que no soporto, pero si soy prepagoes por todo lo que implica esto: por plata y por cierto gusto.

¿Cuándo me di cuenta? Desde que era una niña, apenas adolescente. Me acuerdoque a veces nos reuníamos con mis amiguitas del colegio en la casa de una muybuena amiga que era la más grande del grupo y nos quedábamos a dormir ahí.Ella, la mayor, ya no era virgen, y tenía un novio que iba en sexto debachillerato. Yo tendría unos 13 ó 14 años. Y nos acostábamos a dormir cada unaen un colchón, apagábamos la luz y ella empezaba a contar cómo lo hacía con sunovio y yo me acuerdo (es de mis primeros recuerdos con el sexo) que me mojabade inmediato y me empezaba a tocar con los dedos hasta que me venía. Ella contabatodo con detalles y todas oíamos y, claro, todas nos masturbábamos a nuestramanera debajo de las cobijas. Más de una vez me tocó morder la almohada para nogritar de placer.  Desde ahí sabía que el sexo debía ser algoespectacular.

Luego me pasó también, como a los 14 años, que hubo una fiesta donde ella y yome quedé dormida con dos amigas y un chico en la misma cama. Estábamosvestidos, pero yo me acosté sin zapatos. Yo estaba de medio lado y él estabadetrás. Cuando me desperté, él estaba tocándome los pies y dándole pequeñosbesos (picos más que besos) y yo no hice nada. Yo me empecé a mojar y seguíahaciéndome la dormida y así pasó un buen rato hasta que él se acostó de nuevodetrás mío y sentí que se estaba masturbando. Yo no sabía cómo era eso, pero lesentía la respiración entrecortada y que sonaba algo, como la hebilla de sucinturón o algo así. Y yo me hacía la dormida pero ya estaba empapada sintiendoa mi compañero masturbándose detrás mío. Y sentí cuando se vino porque gimió yalcanzó a dar un leve grito que despertó al resto de mis amigas. Yo, insisto,sabía que el sexo debía ser algo espectacular.

Cuando era niña me acuerdo que vi a un señor lavando el carro en el parqueaderodel conjunto donde vivíamos antes y al ver sus piernas gruesas y fuertes y losbrazos también grandes, sentí emoción. Es el primer hombre-hombre que recuerdohaber visto !Y cuántas veces me masturbé pensando en él! Me mojabamuy rápido y desde niña tenía fantasías. La mayor fantasía era la de mi amigamayor de ese entonces que me decía un día que me prestaba a su novio para quenos acostáramos. Me imaginaba todo: era en la casa de ella, ahí mismo dondedormíamos todas, y el novio llegaba y se ponía feliz de hacerlo conmigo. Ellanos esperaba en la sala y el novio me decía que yo era mejor que ella, ypensando en eso me daba dedo por horas y me venía una cantidad.

Sé que mi vida tenía que estar ligada al sexo. Hoy me lo gozo a pesar de lascríticas y los riesgos. Pienso, al fin y al cabo, que los que critican esporque no pueden hacer todo lo que yo hago. Así que les respondo la pregunta:yo nací puta y aunque una nunca sabe, lo seré por mucho tiempo más. Hoy sé loque supe siempre: el sexo es lo más delicioso del planeta, ¿o no? Espero máspreguntas y en mi próximo blog les contaré un encuentro sexual muy particularque tuve este puente.

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