“Eso Le Pasa Por Ser Tan Bonita”

Yo, como muchas, crecí leyendo y viendo las versiones de Disney de Blanca Nieves, Rapuncel, La Bella Durmiente, la Cenicienta y otras princecitas... Historias con  una estructura muy sencilla: Hace mucho tiempo, en un reino lejano, vivía una niña muy linda y feliz. Un día triste, algo infortunado sucede, muere su padre –o es separada de él- y la vida se le j@de. Queda a merced de una mala mujer, -muchas veces una fea madrastra quien la envidia y le hace la vida de cuadritos-. Sólo el beso de un príncipe azul podrá rescatarla para que alcance la felicidad perpetua. El mensaje es claro, mientras nuestra querida doncella vive rodeada de mujeres, ¡es miserable!

El mundo femenino se divide entre brujas y princesas y la guerra entre estos arquetipos es a muerte, porque, aunque nos hemos unido para decirle NO al maltrato que recibe nuestro género por parte de los hombres, no hemos hecho lo mismo a la hora de cuidarnos y protegernos entre nosotras.

En la vida real, también vivimos rodeadas de brujas – esto por supuesto significa que   nosotras mismas lo hemos sido- . Los chismes, los juicios, las envidias, las lenguas afiladas. ¡Qué delicia es hablar mal de las otras! Llamarlas perras, zorras, grillas… el mundo animal en pleno ha sido utilizado para insultarnos. Y aunque Hobbes en su Leviatán resumió la calidad humana con una máxima, hoy se me antoja hacerle una variación: Las mujeres somos lobas para las mujeres.

Esta reflexión llega en un momento de mucho dolor de género: Entre el infame asesinato a Rosa Elvira Cely y los tristes casos de mujeres atacadas con ácido. Hace poco tuvimos la oportunidad de entrevistar en Mujeres W  a alguien que me cambió: Se llama Gina Potes, tiene 35 años y cuando hablamos con ella acababa de recibir la cirugía no. 24 en 15 años, desde ese día cuando un agresor  tocó a la puerta de su casa, para lanzarle dos dardos letales: el baño de ácido que le causó quemaduras de tercero y cuarto grado desfigurándole la cara y parte del pecho, y un mensaje: “Quién la manda a ser tan  bonita”. A esta mujer, la atacaron por envidia, el sentimiento más dañino que puede tener el ser humano.

En nuestra conmovedora conversación, Gina, quien se oía alegre y optimista, nos contó cómo a pesar de su apariencia ha logrado ser  feliz. Se confesó muy vanidosa y femenina. Está casada, tiene hijos y se oye envidiablemente contenta consigo misma. Ese día estaba emocionada  porque por fin sentía que el Estado estaba oyéndolas. A través de mujeres como la concejal Olga Victoria Rubio y la congresista Gloria Estela Díaz, sus solicitudes y necesidades estaban empezando a ser tomadas en cuenta.

Recuerdo que me impactó lo desprotegidas que nos contó se sentían ella y las otras víctimas: Una condena menor a sus agresores, excarcelable por ser de máximo  4 años. Jurídicamente se trataba este delito  como una lesión personal, muchas veces impune por la dificultad para comprobar la autoría. La piel se nos puso de gallina cuando nos dijo Gina, que para ella, lo que le pasó no podía ser considerado como una simple lesión personal, ni siquiera como intento de asesinato: “A mí no trataron de matarme, a mí lo que quisieron fue destrozarme la vida, marcarme para siempre”.

Esta entrevista la hicimos el 8 de Marzo, día de la mujer, y con algo  tranquilidad, hoy,  a finales de Junio, encuentro una noticia: En Girón, Santander, se llevará a cabo la primera sentencia en firme por ataques con ácido en el país. Entre 13 y 33 años de cárcel, deberá afrontar Edison Díaz, quien planeó un ataque en contra  de Nubia Patricia Carreño.  La teoría de la Fiscalía es que Jugos-Jugos, (como es conocido este sujeto),  al ver que ella vendía más jugos que él, la amenazó para que se fuera del sector. Ella se negó y por eso él habría decidido borrarle la cara. Nubia tiene 5 hijos y es cabeza de hogar: tras el cruel acto perdió su ojo izquierdo y  ha recibido 15 cirugías para reconstruir lo que el ácido deformó.

Entre tanta maldad  que se ve en un país violento cómo el nuestro, yo me pregunto: ¿No es suficiente ser víctimas de este tipo de atrocidades, para que además le sumemos la odiosidad, la mezquindad, y la puyita femenina típica entre nosotras? ¿Cuándo atenuaremos el hecho de recibir en promedio un 20% menos de salario que los hombres, con verdadera compichería y apoyo? ¿Cuándo dejaremos de ser las  piedritas en el camino de otras, siendo este un recorrido ya bastante difícil y empinado?  Sé que he sido bruja a veces, sé que he sido loba herida y loba agresora, pero por Rosa Elvira, por Gina, por Nubia Patricia, por las tantas mujeres que han sufrido, he decidido guardar esa parte de mi con llave y dejar aflorar la princesita. La invitación es a que todas hagamos lo mismo. Sería un mundo mejor.

 

-          Para tener en cuenta:

-          Medicina Legal reporta que durante el 2010 se registraron 55 agresiones con ácido en el país. En el 2011, 42 y en lo corrido del 2012, las autoridades estiman más de 20 casos.

-          Según cifras del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses (INMLCF), durante el año 2011 se practicaron en Colombia 17.000 exámenes médico-legales por presuntos delitos sexuales contra mujeres. 

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