Soy mujer, joven, con una carrera que apenas comienza. Si quedara embarazada en este mismo momento, (digo, en estos días, es complejo escribir y hacer el amor) le permitiría, sin darle campo a la duda, la vida a mi hijo. ¿Acaso un humano tiene derecho a decidir quién debe o no vivir?

 

Aunque las causas por las cuales se permite el aborto en Colombia son limitadas, eso no es un problema, al menos en Cúcuta, porque las clínicas y hospitales venezolanos atienden casos como esos sin ningún inconveniente. Lo digo pues conozco testimonios, sé de jóvenes contemporáneas a mí, que decidieron cortar la vida de sus bebés. Vieron en el aborto una salida fácil para deshacerse de lo que llamaban un ‘problema’. Tuvieron sexo irresponsable con sus parejas y quedaron embarazas sin planearlo, y en esta frontera el aborto no respeta niveles de educación ni económicos; solo hacen falta los 2.000 bolívares fuertes que cuesta la intervención.

 

No concibo el aborto en ningún caso, no podría aceptar que una mujer violada termine con la vida de su bebé. ¿Es acaso lo correcto, seguir la línea del cobarde que la violó? ¿Está bien seguir la línea del rencor y la violencia? En caso de violación siento que lo correcto es que las futuras madres tengan ayuda sicológica mientras llega el momento del nacimiento y de ahí en adelante den a su hijo en adopción. O tal vez no se resistan a ese indefenso ser lleno de lloriqueos y ternura, y decidan quedarse con él, porque así sean hijos de un donnadie, son sus hijos también y puede que tengan sus rasgos físicos, su nariz, su cabello.

 

En estos días leía a una reconocida periodista pronunciarse sobre el tema, me pareció triste lo que decía, me daba lástima lo que hablaba. Su feminismo la hacía menos humana y más mecánica. Ella decía que los hombres pueden marcharse cuando no quieren a un nuevo hijo y que las mujeres se quedaban solas con los bebes y los sueños frustrados. Sé que muchos hombres lo hacen, pues su educación les permite la frialdad de abandonar a un pequeño y su madre. Pero yo no veo problema en eso. He visto a muchas de mis amigas de la escuela que han logrado avanzar en sus carreras, solas con sus pequeñines y –lamentablemente- otras que sin hijos siguen siendo igual de mediocres.

 

Yo no le voy a ningún género, no me gustan las divisiones ni las guerras de los sexos. No pienso en los hombres machistas ni en el supuesto sexo débil y sus proyectos de vida que se vienen abajo. Pienso en el derecho a vivir, en un ser que nace para regalar sonrisas, para crecer y aprender a vivir en medio de todos los obstáculos que esto acarrea. Pienso en un ser que se detenga a mirar el cielo en las tardes y a apoyar causas perdidas, un idealista que también defienda el derecho a la vida cuando crezca.

 

En cuanto a las malformaciones que presentan algunos fetos, he visto familias que se han unido por esas causas, que juntos ayudan a crecer a ese nuevo hijo que les da sentido a sus días. Niños como esos hacen mas país que los bebés que nacieron hace varios años y hoy administran a Colombia, niños como esos transmiten amor y mas sonrisas que las que puede transmitir esa periodista.

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