1. Solo las mujeres pueden ser ninfomaníacas. Cuando un hombre presenta un trastorno parecido se llama satiriasis, término que no es muy conocido debido a que los estudios sobre la cantidad de sexo que debería tener una persona se enfocan más en la mujer.

2. Actualmente estos trastornos no se diagnostican como de ninfomanía o satiriasis, sino como hipersexualidad. Sin embargo, se siguen utilizando en la Clasificación Internacional de Enfermedades.

3. Antiguamente la ninfomanía se “curaba” con métodos drásticos como la extirpación del clítoris y los ovarios. También le recetaban a las mujeres bañarse con agua helada y dormir en exceso.

4. En el siglo XIX se creía que comer chocolate y leer eran dos de las principales causas por las que una mujer podía convertirse en ninfomaníaca.

5. Científicos han encontrado una relación cercana entra la hipersexualidad y la demencia. Así mismo, investigan el vínculo entre la bipolaridad y la adicción al sexo.

6. La ninfomanía ha servido muchas veces, desde la ley, como excusa (prueba válida) para que abogados defiendan a violadores y sean dejados en libertad.

7. Hace doscientos años, los frenólogos (personas que se basaban en la antigua teoría de que los rasgos de personalidad y tendencias criminales se podían determinar a partir de la forma del cráneo, la cabeza y las facciones) creían que las mujeres que tenían las cabezas más grandes poseían mayor deseo sexual.

8. La terapeuta y escritora norteamericana Kelly McDaniel asegura que las mujeres hipersexuales disfrutan menos del sexo, pues al tenerlo en grandes cantidades lo convierten en una actividad común como lavarse los dientes.

9. Que una mujer disfrute mucho del sexo no significa que sea ninfomaníaca (o sea, que padezca de hipersexualidad). Comienza a ser un problema cuando deja de tener sexo de forma funcional y lo convierte en una obsesión que afecta las actividades diarias y el sueño.

10. Algunas teorías señalan que las mujeres que en algún momento de su vida sufrieron una violación tienen mayores probabilidades de convertirse en ninfómanas, debido a que tratan de recuperar el poder de su sexualidad con sexo. 

 


 

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