A Fernando lo conocí en el colegio en Cali, cuando tenía quince años. Yo siempre fui juiciosa en el colegio, mientras que él era el niño rebelde; tanto así que la primera vez que le hablé fue para decirle que dejara de quemar un pupitre del salón. Ese día me enamoré de él, sin siquiera saber cómo se llamaba.

Poco después, en mi cumpleaños número dieciséis, un amigo suyo que estaba tragado de mí lo invitó a mi fiesta para no llegar solo, y así nos conocimos. Empezamos a salir y nos cuadramos en un concierto de Eros Ramazzotti; algunas semanas después, cuando me invitó a su casa, me enteré de que tenía un hermano gemelo. Aunque ellos molestan y confunden a la gente con sus identidades, siempre respetaron a sus novias. Eran completamente idénticos, y solo después de un mes (sin estar 100% segura) les podía encontrar diferencias; pero por teléfono los confundía continuamente, incluso su mamá todavía los confunde.

La primera vez que estuve con él fue después de colegio, en su apartamento; no estaban sus papás aunque sí estaban sus hermanos, que andaban chismoseando qué era lo que estaba pasando. En busca de privacidad, decidimos aventurarnos hacia el sauna comunal del edificio (lugar que de ahí en adelante visitaríamos repetidamente). En aquel momento ni se me ocurrió pensar en su hermano. No es como les pasa a los hombres, que ven a unas gemelas y se imaginan estando con las dos al tiempo. Y aunque siempre me ha parecido que Julián, su hermano, es muy querido y mucho más cómico que él, nunca me ha gustado como hombre y para mí en ese momento Fernando era el único que me importaba. Nuestra relación se hizo cada vez más intensa, sobre todo dos meses después de la primera vez, pues durante mi despedida por un viaje semestral a Estados Unidos, quedé embarazada de él. Después de mi viaje regresé a tener mi hijo, pero aún cuando él me propuso matrimonio, preferí tomar las cosas con calma, estudiar y conseguir trabajo antes de casarme.

Las cosas no se dieron y terminamos. Pero él ha estado ahí; me acompañó en el parto y siempre ha estado para mi hijo; hoy seguimos manteniendo una gran relación como amigos.

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