Ximena Córdoba

¿Le gusta hablar durante el sexo?

Me gusta que me digan cosas, feas y bonitas.

Pero denos un consejo: ¿qué debe decir un hombre en la cama?

Eso sí depende. Hay momentos en que uno quiere que le digan que lo quieren y otros en que le digan cualquier cosa, fea o mala, no importa, con tal de sentirse deseada. (Lea también: 

Generalmente la fantasía de un tipo son dos mujeres, ¿cuál es la suya?

Nunca lo he hecho en el campo, me gustaría hacerlo de día en medio de un jardín.

¿Y una que sea más de una situación que de un lugar?

Pues siempre tuve la fantasía de estar con un profesor, de sentirme como indefensa, de no ser siempre la que domina. Desempeñar roles me gusta y a veces me he disfrazado.

Marilyn Patiño

Definitivamente lo que más me gusta es el famoso 69. El sexo oral no solo es un gran preámbulo sino también una forma de experimentar una y otra vez. Para mí el sexo oral debe ser como un dulce o un postre.

Uno debe saborearlo, gozárselo de verdad para que sea bueno. El que se inhibe o siente pudor, ni siquiera debería intentarlo. A mí me gusta hacerlo sin medida. Y como todos los hombres y las mujeres somos diferentes, es clave que haya comunicación. Uno debe decir cómo siente más, cómo le gusta más. No todas las mujeres sentimos placer con las mismas cosas y por eso es bueno hablar.

En el 69, me encanta hacerme arriba y tomarme mi tiempo, es lo más excitante que tiene el sexo. Estoy segura de que hay parejas que ni siquiera lo intentan y solo puedo decirles una cosa: ¡no saben lo que se pierden!

Xilena Aycardi 

¿Qué hay que hacer para llevarla a la cama?

No presionarme. Que no me digan que eso es lo que quieren, que ni siquiera lo insinúen. Conmigo no funciona así, todo debe fluir.

¿Le gusta el sexo suave o salvaje?

Generalmente soy suave, pero también puedo ser salvaje. Yo sería la mujer perfecta para una persona que viaja. Por ejemplo, alguien que se va tres meses y cuando vuelve encuentra a su esposa intacta, en casita.

¿En qué posición?

Prefiero arriba porque yo tengo el control.

Isabel Cristina Estrada

Conocí los vibradores por un médico que era experto en sexo. Yo estaba viviendo una época difícil en la que me sentía sola, aburrida y no quería estar con nadie. Cuando el médico me habló de las bondades del "personajillo" (así bauticé al vibrador) entré en un dilema: no quería hacer locuras que fueran contra mis valores, pero al mismo tiempo sentía la profunda necesidad de conocerme más. Tenía 22 años y el tabú que existe en la sociedad colombiana sobre este tema me hizo dudar.

Es un "personajillo" fiel, no echa cantaleta, siempre está listo, ayuda a la salud y genera felicidad. Eso sí, les aconsejo que lo mantengan siempre con las pilas nuevas, rinde más.

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.

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