Más allá de sus curvas o de sus cualidades, recordamos a nuestras parejas anteriores por su calidad como amantes,  hay polvos que siempre se quedarán en nuestra memoria por ser únicos. Deliciosos.

Un buen amante se convierte en un mito para recordar porque en realidad escasean. Como digo en mi libro Sexo sin comillas, no hay una escuela para convertirse en buen polvo y todo lo que se hace en la cama se practica de forma autodidacta.

Los papás no explican nada sobre este asunto, de hecho hay muy pocos que estén dispuestos a decirles a sus hijos  la importancia de ser un amante completo. Y muchas de las cosas que se piensan sobre el sexo, luego a la larga no son tan ricas ni excitantes.

Veamos las cinco características principales de los buenos polvos:

 

  1. Es espontáneo: Un buen polvo no se ensaya, no se repite ni se memoriza. El mejor polvo es el que se adapta al tiempo y al espacio de los amantes y les permite desplegar toda su pasión sin importar quién empieza y quién sigue. La naturalidad por hacer cosas a un ritmo que sea compartido es lo que convierte a ese polvo en inolvidable.

 

  1. Es placentero para los dos: El polvo maravilloso es aquel que permite que los dos obtengan placer a partes iguales. Ni todo puede ser para ella, ni todo para él. En esto, como en cualquier relación, el consenso es clave. Una de las formas para poner esto en práctica consiste en hacer lo que nos gusta y no hacer lo que no nos gusta. Si a usted le gusta el sexo oral, es óptimo que esté dispuesto a darle un buen sexo oral a su pareja.

 

  1. Es apasionado: permite a los dos amantes expresar su deseo y liberar tensiones. El polvo está hecho para que los cuerpos se conecten y se relajen. En el sexo están permitidas todas esas conductas que fuera de la cama se reprimen por convivencia. Aquí es natural gemir, chillar, gritar, llorar, patalear, decir palabras obscenas, reír y hasta hablar de Dios, pues ya se ha investigado que una de las frases más escuchadas en el sexo es: ¡¡¡¡Por Dios!!!! Cosa que sigue uniendo lo más terrenal de nuestra vida con lo sagrado.

 

  1. Tiene la duración adecuada: Los amantes perfectos controlan el tiempo dedicado al sexo, ni son polvos flash ni tampoco se convierten en polvos eternos. La medida para esto es personal, pero está claro que cualquier polvo que termine con la frase ¿Ya acabaste tan rápido? No pasará a la historia por bueno. Los polvos que se extienden por horas y que dejan los genitales con marcas tampoco sacan nota. Un amante que sabe leer estas señales es el que hace que el sexo sea delicioso y no un padecimiento. 

  1. Incluye cambios de ritmo y sorpresas. Correr en el sexo es a veces muy aburrido. Pero puede resultar interesante según el tipo de amante que se tenga. Un buen polvo puede ser el que incluya cambios en el ritmo y que sorprenda por la temperatura de la lengua, las manos, los aceites, las cremas o la misma ducha.Las posturas también son infinitas y los ángulos en los que dos cuerpos se unen son tan variados como canciones hay en el mundo. Y hablando de canciones, algunos polvos con música son inolvidables si ésta hace parte del plan y resulta inspiradora. Una buena canción marca el ritmo de penetración. Da igual si a los dos les gusta la salsa, el vallenato o la música de Hendel. Hay para todos los gustos y para todos los polvos. Pero si lo hará esta noche, póngase el objetivo de que sea inolvidable.

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.