Me he propuesto en este 2012 reproducirme. Extender mi linaje. Que un zambito o zambita como yo ocupe un lugar en este mundo. He pensado en Michelle Rouillard o en Taliana Vargas como receptáculos de esa semilla de vida. Que gesten un ser que lleve con honor mi apellido. Claro, no será fácil elegir a quién, las dos se lo merecen, pero como en todo concurso, solo puede haber una ganadora.

En la alta farándula se ha puesto de moda el embarazo. Vicky Dávila y Claudia Gurisatti, para no quitarse rating una a la otra, se embarazaron al tiempo. Gurisatti, a la hora del programa radial de Vicky. Vicky, a la hora del programa de Gurisatti. No son las únicas. Hay vida creciendo en las entrañas de la versión colombiana del príncipe Will y Kate Middleton, es decir, en el matrimonio Juan Pablo Raba - Mónica Fonseca. Y sea esta la oportunidad para animar a Miguel Varoni y Catherine Siachoque para que se unan a esta moda, y me ofrezco públicamente como donante si se precisa.

Vivir en pareja es duro y largo. Colombia toda lloró la separación de Luigi Aycardi y Carolina Sabino. Yo el primero. Es que fue tan sorpresivo. Es que eran el uno para el otro. Lo mismo pasó con Ana María Orozco, que se separó de su argentino. Ahora le quedará tiempo para acompañar a nuestra femme fatale, Verónica Orozco, también embarazada, ella sí, a través de la multiplicación asexual, o sea, sin necesidad de pareja. Por eso no ando en busca de esposa. Solo una criatura, sangre de mi sangre, que habrá de sucederme.

Reconozco que estoy pasado de kilos y que Michelle y Taliana me superan en altura y que desde su altura, me pueden ver la calva. No nos veríamos bien como pareja. Apareceríamos asimétricos a ojos de cualquiera. Como Roberto Gómez Bolaños y Florinda Meza, como Tom Cruise y Nicole Kidman, como Julieta Piñeres y Maurizio Mancini. Además, la vida en pareja se puede desmadrar. Ahí están Diomedes Díaz y Joe Arroyo, que entre esposas e hijos podrían llenar el estadio Romelio Martínez. Yo solo quiero un hijo.

Como decía, no estoy proponiendo ser la pareja de Michelle o de Taliana. De un lado, no puedo decir Michelle Rouillard de corrido. No logro modularlo. Parezco Adolfo Zableh cuando lo intento. De otro lado, si sale niña y Taliana quiere que se llame igual a ella, la cría no tendría tocaya, como le pasa a Lincoln Palomeque.

Otra razón es que tanto Taliana como Michelle están ennoviadas. Aunque leve, esa circunstancia juega en mi contra. Michelle se ennovió con Ronnie Zar, que le lleva 40 años de diferencia, que era novio de Katherine Porto y que se catapulta con esta relación como el ‘Duqueso’ de Alba colombiano. Como su apellido lo indica, es un zar de las esmeraldas, en eso me lleva una ventaja. En eso y en que entretiene a Michelle con historias sobre dónde se encontraba cuando mataron a Gaitán o cómo coincidió su primera cana con la caída de Nixon. Michelle vive encantada con que Zar llame a las jóvenes “sardinas” y que cuando se entona tomando leche tibia con brandy pida a gritos el Salsipuedes de Lucho Bermúdez.

El novio de Taliana, Álvaro José Fuentes, al menos no se ha pensionado todavía y se dedica a la publicidad. No hay que juzgarlo por eso. No todo el mundo tiene capacidad para estudiar una carrera profesional. El problema de Taliana es que está, en exceso, de moda. Ya uno no se sorprende al verla. Hace un mes salió en 21 fotos en cinco secciones distintas de una misma edición de una revista. Es como ver a una hermana. Como ver un semáforo en la calle.

Por eso acudo a una salida poco ortodoxa. Mi humilde propuesta, para Taliana o para Michelle, es que alguna me arriende su vientre. Se trata obviamente de algo temporal, cosa de nueve meses. Yo, como un caballero que soy, pondría mi humilde pero flagelante espermatozoide. Ellas no tendrían que hacer mayor cosa. Digo, en el momento de la concepción. Bueno, exagero, algo de precalentamiento y ya, tampoco queremos que sobrevenga un calambre o un desgarro.

No me digan que no de entrada. Piénsenlo. Hay beneficios asociados al embarazo: se aumenta el tamaño del brasier tres tallas, pueden comer comida chatarra, tener antojos, nadie las juzga por el sobrepeso, les dan el puesto en el TransMilenio y las amigas les organizan showers. Es el estado ideal de la mujer.

A cambio, yo pagaría puntual el canon de arrendamiento. Puedo dar unas tarjetas con puntos de DMG si se requieren garantías. El resto sería la gestación propiamente, que en últimas es un factor biológico. Lo importante acá para Michelle y Taliana es que seguirían estando a la moda. Ya fueron reinas, ya actrices, pronto abrirán tiendas de ropa o se irán a estudiar actuación al exterior, así que les conviene. Yo, con un hijo, ya puedo volver a hacer planes con mis amigos considerando que cada uno de ellos tiene de a tres retoños. Y el crío tendría una buena mezcla genética: la inteligencia y la altura de Michelle o Taliana, y mi apellido de presidente. Todos ganamos.

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