Garganta profunda
Calificación: 75% de erección
La historia: Linda, insatisfecha, descubre que la fuente del placer no es vaginal sino oral puesto que su clítoris está en la garganta.
Escenografía y fotografía: Calles y casas de Miami, con candentes interiores y terapias en el consultorio del sexólogo. Brillante fotografía, con metáforas e insertos.
Diálogos: "No disfruto del sexo" -le confiesa Linda a su voluptuosa amiga Helen.
La trama y las actuaciones: Con el desenfado de los años 70, la trama reviste credibilidad y desborda el libertinaje que Linda y su amiga asumen sin vulgaridad.
Las escenas de sexo: La libido absorbe la pantalla para mostrarnos que antes del sida no había frenos al respecto.
La mejor escena: La fellatio y la cara satisfecha de Linda que no se atraganta con el respetable miembro del doctor.
La peor escena: La misma puesta en escena simplista del consultorio, que no obstante sus divertidos apuntes parecería hecha por Ed Wood.
Los actores: Las dos actrices principales demuestran a la saciedad que lo importante en el sexo no es el físico, sino la técnica.
Eyaculaciones: Eyaculaciones internas que no se ven; tampoco el momento en que ella se traga tal flujo.
Comentario Desinhibida, libertaria y divertida. Un clásico del hard-core con toques underground que nunca pasará de moda.


Lujuria en la finca de mi amá
Calificación: 0% de erección
La historia: Cuenta el narrador que invitó a la finca de tierra caliente a un grupo de "personas extrovertidas y diferentes".
Escenografía y fotografía: Quiosco, pileta, columpios y lavadero. Sus imágenes amarillentas son deplorables; la cámara titubea y no hay montaje como tal.
Diálogos: Al comienzo un tipo dice "Chúpame, mi amor" y la pareja le responde "Tan rico. deli". No vuelven a hablar y se limitan a lo que fueron.
La trama y las actuaciones: Trama inexistente. Sin caricias ni galanteos, hay cuatro o cinco cambios arbitrarios de locaciones y más parejas del montón dispuestas a. tirar.
Las escenas de sexo: Polvos grotescos o repulsivos. La cámara temblorosa se agacha por entre las piernas con celulitis y unas uñas largas reacomodan el pene enclenque.
La mejor escena: No se presentan escenas memorables. Para rescatar esa encaramada en el lavadero por cuanto se sienten las ganas del "sardino".
La peor escena: Un primer plano metido de cabeza mientras que la cosa martilla una rajadura con ritmo cansón.
Los actores: Cuerpos descuidados, muy grasientos. Más barrigas, genitales amoratados y escurridos.
Eyaculaciones: Dos pequeñas eyaculaciones al final de quien se vino y. se fue.
Comentario: En nombre del primitivismo porno no se justifica incursionar en el género. Se buscan cuerpos firmes, ágiles y aceitados. ¿Será mucho pedir?


Killer Pussy 17
Calificación: 75% de erección La historia: No hay historia. Cine -directo sobre actos sexuales en grupo. Tiran tres hombres con cinco mujeres durante un paseo de cuatro escenas.
Escenografía y fotografía: En exteriores, jardines de casa rosada californiana. Imágenes nítidas y cámara fija en contacto permanente con la piel.
Diálogos: El divo madrileño le habla en inglés a la cámara sobre las habilidades de sus "actrices" invitadas que follan con desparpajo.
La trama y las actuaciones: Trama no hay. El eje dramático se reduce a flexibles cambios de posición con piernas en tijereta. Son profesionales que no se sonrojan.
las escenas de sexo: Planos -secuencia, sin interruptus, con cortes obligatorios para separar escenas-. La cámara roza penes, frota anos y/o vaginas.
La mejor escena: Cuando la última chica goza ante la introducción del grueso miembro de Nacho (21 cm).
La peor escena: Cuando Sarah Blue finge el orgasmo con su expresión ninfómana y pelo desgreñado.
Los actores: Penes erectos, vaginas abiertas o expectantes, tetas discretas y esfínteres dilatados.
Eyaculaciones: Las cuatro escenas finalizan con abundantes eyaculaciones. Notar cómo un chorro de semen le salpica el ojo a una de las señoritas.
Comentario: Posee una calidad superior a la mayoría de cintas desgastadas que circulan en las salas X. Vidal se sobrepasa y por momentos su rictus simula perversión.

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