Como citan los investigadores Potts y Short, el amor y el matrimonio son una mezcla curiosamente admirable de naturaleza y educación que liga a un par de extraños íntimos. (Una de las mejores manera de excitar a su pareja)

Una cosa es el sexo y otra el amor. Para muchos, el ideal es que ambos caminos converjan y nos proporcionen ambas experiencias, pero para otros se trata de caminos paralelos que jamás se tocan.

El filósofo Javier Sádaba, al hablar sobre el sexo, el deseo y el amor afirma que no se puede ser dogmático.

El amor es el motor de nuestra vida. Queremos que nos quieran y queremos querer. Y el sexo, entretanto, tiene dos funciones esenciales: la de la reproducción y el placer.

Según este filósofo, el sexo no tiene por qué llevar al amor, especialmente a los hombres, mientras que el amor siempre lleva al sexo. (5 Cosas que debe saber del clítoris)

De forma evolutiva hemos sido formados para que nuestros óvulos y nuestro esperma se reproduzcan con la idea de que la especie dure y permanezca nuestro legado. La vida es una lucha por la existencia. Y el sexo es la vía hacia esta supervivencia.

Esa llamada es de la naturaleza, pero no tiene sentido ser avasallados por el mero principio de reproducción humana.

El sexo es un interrogante porque está en la ecuación de la perpetuación de la especie y del amor. Si amamos a alguien, tenemos sexo con él, y es posible que nos planteemos la reproducción con un ser amado que con alguien que no amamos; pero el placer convivirá siempre en nosotros al tener sexo. (Por qué ver porno puede mejorar su erección)

Tanto el sexo como el amor tienen sus ventajas, y se multiplican cuando somos capaces de combinarlos con la pareja.

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