Ganas, una canción de 1983 del poeta de la salsa Rubén Blades que dice así: “Tú perteneces a otro hombre, yo pertenezco a otra mujer, ¡pero me tienes ganas y yo te las tengo también! Le le le le…”. (Cuánto dura un buen polvo)

Este tipo de música hace que mi hombre vaya creciendo sobre todo por una parte que se abulta. Esto se baila cerquita, o como dicen desde que uno empezó a azotar baldosa: pegao y casi asfixiao.

Pero claro, al sonar lo más intenso de la salsa, que recibe el nombre de descarga, te das cuenta de que ya los dos están bañados en sudor, pero que en la salsa este tipo de intimidades se entienden, se comparten y ni carita de asco producen.

Cuando un man sabe bailar, dan ganas de quedarse con él, y se acaban las de estar haciendo el estudio general de medios con los demás. Eso es oro líquido. Buen parejo de baile, buen parejo de catre. ¡Infalible! Y ya si sabe algo de la historia de la Fania, y no llega a ser un petardo, mejor comienzo le augura.

Luego, en ese instante trompetero en que los dos se acercan y se cuentan los secretos por las rodillas y se huelen hasta los sueños de anoche, se te estallan las pupilas porque sabes que tienes una dureza ahí debajo del ombligo, y no es cualquier dureza. Es la rigidez y la decisión del man que está bailando contigo entrepiernado. (La ciencia del buen polvo)

Ese man te desea, ese man que se sabe esa canción desde la universidad, ¡el mismito que se muere por metértela! Mierda, ¿y ahora qué? Como están rodeados  de parejas que están sudando como ustedes, tú lo agarras, te ríes y hasta lo abrazas fundida con ese piano que no se detiene y con ese timbal que te derrite los pies. Porque puedes ser arrecha pero disimulada.

Tu hombre no te va a permitir separarte para que no vean su deseo animal por ti. Pides una cerveza para ver las caras que pone. El man no se puede alejar de ti. Sientes algo parecido a la compasión salsera, una eterna contradicción que te rellena la libido.

Le clavas un pico y lo besas como estudiante de colegio femenino,  y ahí en ese momento le dices: ¡le tenía ganas, muchas más ganas que las que tenía Rubén! Y sigues bailando. La salsa los ha condenado a bailar en el 2x1 toda la canción.

 ¿Cuánto dura una canción de estas? A veces cinco minutos, pero las hay de hasta diez minutos, lo mismo que un polvo de carro, con lo cual la salsa en realidad es sexo encubierto, porque lo haces por encima de los jeans, como me pasó anoche, que pusieron Ella mintió de Lavoe (mi canción Clearbue Easy porque  me vuelve una diosa del sexo) y no supe lo que pasó, pero el ritmo se me trepó por las piernas y sentí un calor espantoso. Soy muy joven para los sofocones menopáusicos, no joda, qué me está pasando. Se me calentó el mundo por donde comienzan todas mis tragedias y mis placeres humanos. Y a los tres minutos cero nueve, cuando cantó eso de mírala cómo viene… eso mismo me pasó.

Y Carlitos ni cuenta se dio. Pero prefiero no contárselo. (Ellas hablan de lo que hace a un tipo buen polvo)

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