Como dos globos, así las tiene mi amiga Carolina, y también Andrea. A Sandra se las dejaron disparejas y a mi prima Tere le tocó sacarse los implantes que se puso en el 2001. Nada de esto me va a pasar a mí porque no tengo tetas operadas. (Las tetas de Pamela Anderson)

Cuando me salieron las tetas, que para mí fueron inoportunas porque corría tres pruebas de atletismo, 4x 100 relevos, 200 metros y 1000 metros, las tetas significaron un peso innecesario. Me pareció un calvario tener que comprar un brassier y que empezaran a darme la lata cuando entrenaba.

Pero con los años, llegué a la etapa en la que las mujeres quieren tener tetas y no ser planas como tablas de plancha. Ahí ya me pareció mejor tener algo ahí y con el tiempo dejé las carreras de atletismo y terminé en un gimnasio haciendo aparatos y clases de rumba, como se le llamaba entonces lo que hoy es zumba. (Un video para homenajear las tetas naturales)

Descubra por qué a los hombres les gustan las tetas

No tenía mucho ni poco. Yo siempre me vi los pies. Mis tetas eran del tamaño perfecto para mí, que nunca superé el metro sesenta, y cuando llegó el Wonder Bra me pareció siempre algo de mentiras, como ponerse un colchón por delante.

Después de los 27 tuve mi primer embarazo y vi que mis tetas subieron dos tallas por el hecho de que por primera vez iban a servir para lo que fueron diseñadas. De ahí iba a tener que alimentar a una persona cada tres horas. Padecí, era un poco surreal que ellas fueran un restaurante que cambiaba de sabor con las comidas que yo hiciera.

Crecieron con el segundo bebé y después de despedirse de esa función, de ser una fábrica para lactantes, se quedaron con las dos tallas de más que habían ganado. (¿Aburrido? Mire estos gifs de tetas en movimeinto)

No son globos esféricos, no tienen ninguna cirugía. Son lo que son, naturales, con la curva natural de las tetas hechas por la mano de la genética y no del médico. Me gustan, me hacen sentir completa sin que sean redondas o duras. Las quiero así, y cuando un cirujano plástico me preguntó: ¿y tú cuándo te harás las tetas? le respondí que mis tetas no me las tocaría más que mi pareja, así como vinieron al mundo.

Hoy por hoy, lo primero que me dice él es que las tengo como a él le encantan, que son hermosas, que hice bien en no retocarlas y que digan lo que digan, lo natural, incluso la comida o sus envases, se ve y se siente al tacto y al paladar. (En video las mejores tetas del cine)

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