@mariapazruiz

Si tuviera que elegir una forma de explicarlo, diría, en principio, que el sexo es como comer. Parece demasiado sencillo, ¿verdad? Pero no lo es. Porque comer es una acción voluntaria que no requiere preparación. Comemos cuando sentimos hambre. Y si completamos la metáfora, entonces diríamos que tenemos relaciones sexuales cuando tenemos ganas.

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Muchos lo hacen así, y no es malo, pero tampoco bueno. Este sexo de “lo hago porque tengo hambre” y como sin pensar si me gusta, en la mayoría de los casos deja como resultado un cuerpo mal alimentado y una experiencia sexual poco gratificante.

 Para poder comer bien, saber de los alimentos y sus virtudes, para estar en la jugada de lo que mezcla bien, los olores complementarios y hacer de la experiencia de la comida un deleite, lo que se recomienda es aprender a cocinar.

¡Aquí está el reto!

Todos estamos invitados a consultar y a generar recetas que nos gusten, a equivocarnos y a acertar con los sabores y las texturas, con los aromas y con los colores de lo que vamos preparando. A ponernos delante de nuestro plato y conseguir hacerlo lo mejor posible, pues la receta de nuestro menú sexual tiene sus ingredientes, su proceso de cocción y su resultado; todo según nuestros gustos y nuestro paladar.

La comida y el sexo han estado involucrados desde siempre, viven en una relación histórica porque ambas acciones son voluntarias, de sobra humanas, y conducen, como sólo ellas dos saben, al placer.

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Una persona que nos atrae enormemente nos hace decir que está “para comérsela”, y una expresión muy entrañable que se usa cuando alguien nos toca por dentro es “me lo como”. Esto se suelta sin pensar muchas veces, pero lo cierto es que al querer comer a alguien lo deseamos llevar dentro y lo queremos enteramente para nosotros. Lo que sucede cuando comemos es que nos alimentamos de eso que nos llevamos a la boca, y esos nutrientes pasan a ser parte de nuestro cuerpo.

Comer, aparte de ser una necesidad vital, genera placer. Y para comer bien se requiere cocinar con esmero, cariño y atención. Si estamos mal alimentados se nos nota, y esto mismo sucede con el sexo, si no comemos correctamente porque no estamos cocinando bien, también lo sentiremos nosotros y nuestras parejas.

Los síntomas de no saber comer bien saltarán a la vista, estaremos cansados, irritables, seguramente no nos veremos radiantes y tendremos un aspecto mejorable.

Por esta razón me parece importante ayudar para que la receta del sexo sea completa y  sea adecuada para cada quien (habrá tantas recetas como personas). Nosotros somos los que elegimos cuándo comemos y con quién comemos; pero mucho más importante es atender a lo que comemos, lo que hay en nuestro menú.

¡Por eso invito a que dejemos de ser comedores y pasemos a ser cocineros!

@mariapazruiz

Derecho de autor: goinyk / 123RF Foto de archivo

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