Las que insisten en que el tamaño del pene no reviste importancia es porque están resignadas con lo que les tocó. Para mí, aun cuando esté al lado de un hombre maravilloso y perfecto, nada funciona si el tamaño de su miembro no es de mi entera satisfacción. ¿Que cuál es el tamaño ideal? El que mide en centímetros tres puños míos cerrados, un poco más de 20 centímetros. Siento ser cruel, pero la única manera de ser plenamente feliz con un hombre que lo tiene chiquito es consiguiéndose un amante. Déjenme aclarar que estoy hablando de tamaños, no de razas. Olvidémonos del mito de que todo negro lo tiene grande y todo blanco, chiquito: he visto negros y mulatos con proporciones algo conservadoras y a blancos muy bien dotados.

Yo perdí mi virginidad a los 22 años, viviendo en México. Fue con un argentino. No hubo oportunidad de pensar en tamaños ni en placer porque no lo disfruté. Después vendría otro, él sí colombiano, con quien tuve mi primera relación duradera. Él fue maravilloso y, en cuanto a aquello, lo tenía contundente. Desde ahí supe qué era lo que mejor se acoplaba a mi anatomía y lo que más me gustaba. Mi posición favorita es hacerme encima.

Todo tamaño se acopla a otro tamaño. Nunca me ha hecho daño un pene grande. Por ahí dicen que hay señales que indican cuál es la proporción de lo que uno podría encontrarse en la cama, como las manos o los pies de un hombre, pero debo decir que ese método no siempre funciona.

De más está decir que el tamaño del pene es perfectamente proporcional al del cerebro, y que los mejores polvos son aquellos que se echan cuando se está locamente enamorado de la persona con quien estás.

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