En 1998 fue a Tampa y el primo que lo recibió lo primero que le dijo al bajarse del avión fue: ¿Sabía que la ciudad fue nombrada una de las diez mejores para reuniones y congresos? En diciembre de 1991, 1992, 1993 y 1995 (en el 94 le sacaron el apéndice) pasó Año nuevo en Cartagena. Ahorró entre 1996 y 1998 para irse por Europa dos meses en pleno verano y lo cogió una ola de calor en Cracovia que casi lo mata. En el 2002 le sacó dizque provecho a la crisis argentina y alquiló un apartamento por quince días con su novia. Pelearon a los dos días y ella se devolvió. Lo sabemos. A estas alturas no le quedan ganas ni de bajar a Melgar. En Semana Santa a duras penas va hasta Villa de Leyva y con temor de un maremoto. Necesita un nuevo aire. El turismo sexual se lo puede dar.
Esta variante de las vacaciones tradicionales cubre todo el espectro. Si tiene un levante, si tiene una novia oficial, si tiene una esposa, si quiere reconquistar a su esposa, si es divorciado, soltero, viudo, lo único importante, y aún es presa del deseo, puede elegir entre resorts nudistas, cruceros con fiestas temáticas, excursiones a las zonas más libidinosas de San José de Costa Rica, Payatta o Bangkok. en Tailandia. Incluso aún está a tiempo de reservar su tiquete en un vuelo charter que va desde Miami a Cancún en el que el cinturón de seguridad es la única prenda a la vista.

La empresa Castaways Travel lo está ofreciendo para este mes. Por razones de seguridad no venderán licor durante el viaje. El precio es de US$499 y los pasajeros pueden quedarse en el resort-spa El Dorado en México, donde una semana de descanso le cuesta US$910.

Si quiere saltarse escenas embarazosas como decidir si da la espalda o el pecho al pedir permiso para ir al baño, máxime si le asignaron ventanilla, reserve directamente en uno de los cinco mejores clubes de América con opción nudista. Estos son:

Desert Shadows: Descrito por el USA Today como ‘la joya de la corona de los resorts nudistas‘. Ubicado a solo una milla de Palm Springs, California, allí encontrará discreción si es su primera vez en uno de estos sitios en los que no tendrá que oír una semana antes el temido ‘acompáñame a buscar mi vestido de baño‘. Habitaciones desde US$130 la noche y la cercanía de Los Ángeles por si se cansa de ver piel en exceso.

Hedonism III: Tercer hijo de la cadena Hedonism que le ofrecerá mucha gente entre la que usted puede camuflarse sin problemas (a menos de que tenga un lunar gigantesco en la entrepierna). Puede disponer de 225 habitaciones, unas con vista a la bahía Runaway, en Jamaica. Si se desvive por la opulencia romana este es su destino. El precio desde Miami es de US$819 por cuatro días y tres noches e incluye comida, bebidas, acomodación y servicio matrimonial gratis si no ha formalizado su relación. Se prohíben las propinas. Las piscinas por la noche lo pueden hacer ruborizar.

Caribbean Reef Club: Ubicado en la misma zona de El Dorado, este hotel no tiene nada que ver con el gigantesco Hedonism. Apenas tiene 30 suites, son enormes y hechas para un plan más romántico, más que orgiástico. La tarifa que se cobra por pareja asciende a los US$260 la noche. Es el tipo de sitios donde tienen lugar las filmaciones de sexo softcore del canal Film Zone. Lleno de velos blancos al viento.

Grand Lido Braco: El equivalente al Waldorf Astoria en el mundo de los complejos nudistas jamaiquinos. El bar Neptuno sale en varias guías de los mejores sitios del mundo para tomarse un trago (facilitó su inclusión el no tener que llevar ropa mientras se bebe un Long Island en la barra). Cinco restaurantes para llenarse la panza que van desde lo más informal hasta el lujo extremo. En temporada alta una pareja paga US$700 la noche.

Hale Akua Shangri-La: Seguramente ya fue a Hawaii. Vale la pena volver por este lugar. Queda en Maui, está rodeado de cascadas y su ambiente tiende a lo new age. Puede disfrutar de una piscina ozonizada de 60 pies, clases de yoga, masajes, caminatas por parajes naturales y lecciones de sexo tántrico en las noches. Muy baratas por demás: US$55.

Ahora, si no logra superar la incomodidad de acercarse al buffet del desayuno vistiendo solo chanclas y visera, y que una canadiense de 60 años lo mire detenidamente o ver cómo un camaján clava una pelota de voleyball mientras sus partes saltan al compás. Si está soltero hace un buen tiempo, si siente la llamada de la noche pero no se atreve a ponerle el pecho a la bogotana por miedo a encontrarse a alguien del trabajo en la piscina, si hace rato quiere salir en Wild on y que lo entreviste Jules Ashner, su destino posiblemente sea la meca del turismo sexual: Bangkok.

Bendricks International Men‘s Private Club Companion Liaisons no ofrece la compañía de mujeres menores de edad y se opone a la prostitución infantil, la cruz con la que carga este destino en Asia. A través de ellos usted solo podrá entrar en contacto con jóvenes adultas, eso sí, de primera clase. El paquete además de lo usual incluye un guía que le resolverá todas sus dudas in situ. Ocho días y siete noches le restarán 2.975 dólares a su cuenta pero podrá contarle a sus amigos que sabe exactamente cómo debe ubicarse una mujer para hacer la posición de la yegua dominante.

Si no aguanta vuelo largos, odia que no hablen su idioma y la comida picante le alborota la úlcera debe ir al secreto mejor guardado en cuestiones de turismo sexual: Costa Rica. Sí, los ticos además de ser potencia en ecoturismo lo son en atención personalizada. Puede hacer sus reservas también a través de Bendricks International Men‘s Pri.

Si nada le cuadra tiene una opción más. Por Amazon se consigue la Adults only travel guide por 21 dólares. Una de las 152 entradas le puede sonar conocida: Bocagrande. Pero, ¿quiere volver a Cartagena otra vez?

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