Me aceptó como amigo en el segundo intento, hace unos tres meses. Me había rechazado la primera vez. Semanas después volví a buscarla. Lo pensé varias veces porque me sentía como un acosador, y porque había varias Mabel Cartagena, pero solo una Flakita Cartagena. Me incliné por Flakita, que tenía una foto más casera; las otras se veían postizas.

¿Quiénes son las otras Mabel Cartagena?

No tengo idea, y no quiero preguntar. Solo hay una de la que estoy segura, es mi tía Mabel, que vive en Venezuela. En la foto de perfil se nota que no soy yo.

¿Por qué Flakita y no Mabel?

Porque la primera vez que abrí cuenta en Facebook lo hice con mi nombre y tuve como 5000 solicitudes de amigos. Me tocó cerrarlo. Me gustó Flakita, que es como me dicen algunos. Es más privado.

No lo será después de esta portada.


Me moría de ganas por ver sus fotos; las que habíamos publicado en SoHo años atrás eran muy buenas, pero no suficientes. Apenas me aceptó empecé a mirarlas rápidamente, no fuera a ser que me sacara al darse cuenta de que no nos conocíamos. No le mandé un mensaje agradeciéndole por haberme aceptado, ni ella uno preguntando quién era yo.

A partir de ese día empecé una campaña para que fuera portada. Pude haberle enviado un mensaje en nombre de SoHo, proponiéndole que saliera. No lo hice por dos razones: no es mi labor, y al hacerlo corría el riesgo de que me tomara por mentiroso y me borrara de sus amigos. Al sacarme no podría ver sus fotos, y sin ellas esa vaina llamada Facebook perdía mucha de su gracia. Hace un par de meses mencioné tímidamente en un consejo de redacción la posibilidad de que fuera portada; y no fue difícil convencerlos. Cada tanto abría Facebook, los citaba en mi escritorio y les mostraba a Mabel. Era infartante. "Son fotos aficionadas, está en vestido de baño y miren cómo se ve. Imagínense lo que podríamos hacer acá". Todo esto, sin que ella supiera nada. La gente cree que por trabajar en SoHo uno es amigo de las modelos y que se la pasa de fiesta en fiesta. Incluso —todo hay decirlo— que se acuesta con ellas. La realidad es todo lo contrario.

Facebook adentro

Lo bueno de Facebook es que los amigos no son precisamente amigos; a Mabel la conocí apenas el día que nos entrevistamos para este artículo. Yo, ansioso por dentro, calmado por fuera; ella, barranquillera y bonita; arrolladora. No era el encuentro de una modelo y su fan, sino el de una modelo y el periodista que debía entrevistarla.

Se sentó al computador, escribió su contraseña y se hizo evidente que una mujer con esa piel, ese cuerpo y el breve vestido beige que lo cubría no pertenece a una oficina.

Mi contraseña es larguísima, con letras y números, para que no me la saboteen.

¿Te han hackeado alguna cuenta?

No, nunca, pero mejor evitar, por eso me inventé esta.

257 personas te piden como amiga.

Y eso que borré gente hace dos días. En una semana pueden llegar a mil y pico de solicitudes.

Tienes casi 1200 amigos, ¿a cuántos conoces de verdad?

Yo diría que a unos 800.

¿Y el resto?

Varios son fans, miembros de los grupos sobre mí que hay en Facebook.

¿Aceptas desconocidos?

No muchos. Siempre miro cosas, como cuántos amigos tenemos en común, pero no es usual. A veces acepto a los que me escriben algo especial. Es como un presentimiento, veo los mensajes y me doy cuenta de cómo es la persona.

Hay unos muy vivos. En su bandeja de entrada hay un mensaje de un tal Camilo Andrés: "Cambié mi Face, me tocó cerrarlo. Pa que me aceptes de nuevo...".

Es mentira, a ese nunca lo he aceptado. Me escribe eso para que lo sume.

No me conocías y me aceptaste.

Por los amigos en común, tenemos varios.

Son 14 en total. Mabel es amiga de mi primo Steven y de un par de compañeros de trabajo. También hace parte de 53 grupos. Desde el que se autoproclama como el grupo más grande de Facebook, con más de un millón de miembros, hasta Un millón de voces contra las Farc, seccional Gainsville, Florida, que aún no llega al millón de voces; tiene apenas 56.

Mabel está en el grupo de admiradores del 'Negro' Salas, en el de la guardería Caritas Alegres, donde estudió de niña, y en el del Colegio Buen Consejo, donde terminó bachillerato. Hace parte del grupo del restaurante Árabe Gourmet, propiedad de unos primos míos. No es porque sea de mi familia, pero es el mejor lugar de comida árabe de la ciudad. Una de las primeras cosas que hace Mabel cuando llega a Barranquilla es comer en el Árabe Gourmet. Tenemos en común algo más que 14 amigos.

¿Has tenido que sacar a alguien de Facebook?

Sí. El peor fue uno que escribió diciéndome que se estaba masturbando con una foto mía, que si podía mandarle otras para venirse encima de ellas. Lo bloqueé y lo reporté. Pero en general, amigos o no amigos, leo todos los mensajes que mandan y los contesto, es lo mínimo que puedo hacer por alguien que me escribe.

¿Qué amigos famosos tienes?

No muchos en realidad. Tengo a Lina Polanía, a Juan Pablo Raba, a Helga Díaz; a todos los de El Lavadero menos a la Negra Candela, que no tiene Facebook. Carolina Cruz tenía Facebook, pero a los dos días de abrirlo me dijo desesperada que cómo lo cerraba. Le pasó de todo.

No son esos precisamente los más famosos. Entre sus amigos hay una larga lista de tenistas profesionales. Rafael Nadal (que en Facebook se pone Rafel), Marat Safin, Nicolás Lapentti, el español Fernando Verdasco y los chilenos Fernando González y Nicolás Massú. ¿Cómo una presentadora costeña llega a ser amiga de dos ex número uno del mundo y de dos campeones olímpicos?

Tiene que ver con Facebook también. El tenista Alejandro Falla la sumó —sin conocerla— y ella lo aceptó. Después se coló a su cumpleaños. Todo fue rápido, llamadas, invitaciones. La insistencia del caleño fue tal que cinco días después ya eran novios. En un año de noviazgo ella lo acompañó a varios torneos. En Wimbledon conoció a Roger Federer y se tomó fotos con él. Tiene un álbum entero del suizo. En Roland Garros hizo lo mismo con Nadal, y un poco más. Falla es amigo del español y le pidió que le regalara la camiseta con la que había ganado el abierto francés. El de Manacor la autografió y se la dedicó a Charria, el director de El Lavadero. Fue la forma de Mabel de pedir perdón; había pedido permiso para ausentarse por un programa, y faltó a dos.

Cuando terminé con Alejandro lo anuncié en mi página y no te imaginas. Tenistas que había conocido, pero que no eran precisamente mis amigos, empezaron a pedirme.

Es decir que los tenistas famosos del Facebook te pidieron a ti, y no al revés.

Exacto.

Pero ya no tienes a Alejandro entre tus amigos.

No, mejor así.

¿Quién es Sebastián Decoud? Te escribe desde Italia, dice que ya es de noche y que te ama.

Es mi novio. Es argentino, también tenista. Empezamos a hablar por acá después de terminar con Alejandro. Estamos juntos desde marzo.

¿Cuál es la obsesión con los tenistas?

No es obsesión, si vives entre tenistas durante un año lo más normal es que eso pase.

Según Wikipedia, Sebastián tiene 27 años, ha ganado tres torneos en su carrera y sus ganancias son de 200.000 dólares. La relación con Mabel goza de buena salud gracias a constantes vuelos entre Bogotá y Buenos Aires, y a un reciente viaje a Holanda y Suiza.

Si no es por Facebook es por Blackberry, pero siempre estamos conectados. Yo soy adicta a esta vaina, y con el celular me queda fácil meterme.

A juzgar por las fotos, la vida de Mabel está llena de buenos momentos. Son más de 600 fotos tagueadas y 105 álbumes. Mabel en Europa, en cumpleaños, en la piscina, en Argentina, en grabaciones de El Lavadero.

¿No crees que es demasiado? Es casi un minuto a minuto.

Para nada, hay gente que tiene muchos más álbumes que yo.

Fue por un álbum en especial, Churraskito argentino, que insistí en que Mabel fuera portada. Tiene unas fotos en vestido de baño que son un abuso para el hombre promedio. Incluso hay una que tiene el siguiente comentario: "SoHo según José".

Fue en Buenos Aires, en la terraza del apartamento que alquilé con José, un gran amigo. Faltaban dos horas para irnos al aeropuerto y yo quería aprovechar el sol hasta el último momento. Me puse de pie, agarrada contra la puerta para broncearme la parte de atrás. Ahí me la tomó. No estoy posando.

Si tú estás para portada, tu mamá y tu hermana no se quedan atrás.

Son divinas. Mi mamá tiene 50 años, pero es espectacular. Es un poco recatada, así que no creo que quisiera salir. Mi hermana, Viviana, tiene 19 años y estudia Diseño de Modas, es una mamacita. Háganle la propuesta a ver qué dice.

Mabel juega con las fotos, busca, compara, recuerda unas que hacía rato no miraba, se destaguea en unas y se taguea en otras. Hemos visto su página desde todos los ángulos y ella aún no quiere salirse. Efectivamente es una adicta, la única adicción que tiene en esta vida. Para muchos, Facebook es una herramienta útil, para otros, el diablo. Yo diría que Facebook es un infierno necesario; Mabel, el diablo que todos deseamos.

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