Soy uruguayo y llegué a jugar a Venezuela en 1979 a un club que no estaba inscrito en primera división y que se llamaba el Atlético Falcón. En 1981 pasé al Portuguesa F.C. y tras cuatro años fui contratado por el Táchira. Ahí fue donde hice historia como arquero.

Con este equipo jugué durante diez años y disputé siete Copas Libertadores. La más importante sin duda fue la de 1987, hasta ese momento los equipos venezolanos eran "paseados" y no lograban ningún resultado relevante, éramos las cenicientas de los grupos del torneo continental.

En esa ocasión al Táchira le correspondió disputar su grupo frente a los equipos argentinos Rosario Central, Independiente de Avellaneda y el Deportivo Mérida de Venezuela. Con toda seguridad puedo afirmar que el cuadro rojo de Avellaneda era uno de los mejores equipos del mundo y venía a jugar contra nosotros con seis jugadores que acababan de ser campeones del mundo en México 86.

Un domingo a las cuatro de la tarde enfrentamos a Independiente en nuestro estadio. Había llovido toda la semana y la cancha era un pantano, no estaba en buenas condiciones y fuera de eso teníamos problemas con las directivas del club por un inconveniente con los premios. Nosotros queríamos que nos pagaran un dinero extra por el simple hecho de presentarnos a jugar, ya que sabíamos que íbamos a perder ante un rival de tantos quilates. El papelón estaba anunciado.

Pero lo lindo del fútbol es que es impredecible y la sorpresa siempre está a la vuelta de la esquina. El 'aurinegro', como le dicen al Táchira, pegó primero y con un gol de mi compañero Carlos Maldonado nos fuimos en ventaja a los 20 minutos.

Independiente nos acorraló y por poco nos empatan. Afortunadamente mi histórico gol llegó a los 35 minutos de la inicial. Yo le pasé el balón al lateral Pacheco, él me lo regresó, lo tomé con mis manos (en esa época los arqueros podían tomar de nuevo el balón con las manos) y di la orden de salir. Saqué con todas mis fuerzas, el esférico se elevó y tomó velocidad, vi que el arquero de Independiente, el famoso Luis Islas, se adelantó un poco. Quiero hacer énfasis en que la cancha estaba llena de barro, así que era poco probable que la pelota rebotara. Pero justo en la media luna del área de ellos el balón cayó en un pedazo que no tenía barro, rebotó y se volvió a elevar dejando sin reacción al arquero Islas y se metió al fondo de la red.

Vi que el balón entró y que los delanteros de mi equipo, entre ellos Miguel 'el Negro' González, que fue goleador en Colombia, levantaron los brazos y empezaron a celebrar. El árbitro también era colombiano y señaló el centro del campo, de inmediato empecé a correr hacia la línea lateral, me arrodillé y mis compañeros me abrazaron.

Terminó el primer tiempo y el grupo estaba muy emocionado por la hazaña de ganarle a uno de los mejores equipos del mundo. Carlos Horacio Moreno, mi entrenador, me felicitó y salimos a encarar el segundo tiempo.

Los rojos de Avellaneda salieron con todo y nos empataron. Pero esa era la noche del Táchira y faltando diez minutos anotamos el tercero. Por primera vez un equipo venezolano derrotaba en una Libertadores a un elenco argentino.

Al final del encuentro el arquero Luis Islas no me habló. De Independiente se acercaron a saludarme Giusti y Alejandro Barberón. La prensa argentina me abordó para entrevistarme. Ahí empecé a dimensionar mi hazaña. De inmediato me enteré de que era el primer gol de arco a arco que convertía un arquero en la Libertadores.

En el hotel me llamaron de todas partes del mundo, en Uruguay la televisión local visitó mi casa y entrevistó a mi mamá.

El juego de vuelta fue muy distinto. Inde-pendiente nos pasó por encima y nos goleó 5 a 0. Pero yo tuve mi momento de fama. En el estadio los coros de la barra brava iban en mi contra, durante el partido me tiraron monedas y un paraguas, y hasta el juez, de forma irónica, me dijo que jugara un poco adelantado. En el hotel me buscó mucha gente para tomarse una foto conmigo y fui el centro de atracción.

Hoy mi gol se puede ver en YouTube, y los niños en la calle, tras más de 20 años de haber anotado ese gol, me piden autógrafos. Me retiré del fútbol en 1995 y me radiqué en San Cristóbal donde he sido presidente del Instituto Nacional del Deporte de Táchira, hoy me dedicó a dictar clases de deportes.

No volví a ensayar esa jugada pero cada vez que un arquero convierte un gol de arco a arco, me llaman para entrevistarme. Fue un partido histórico y era mi día, fue mi momento de fama.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.