Me dicen que en toda la historia de SoHo solo tres hombres han salido en portada. Yo fui uno de ellos. Los otros fueron el Tino Asprilla y el soldado Caicedo Tulante, mi lanza en el Batallón Guardia Presidencial, quien sale junto a mí en la fotografía.

Pero a diferencia del Tino, Caicedo y yo no sabíamos que íbamos a aparecer en la portada de esta publicación, hasta una tarde de abril en que llegaron como 10 personas con cámaras de fotografía, luces y una modelo en abrigo frente a la reja de la Casa de Nariño que da a la calle 7ª, que nosotros estábamos vigilando como nos correspondía cada tres días, por pertenecer a ese batallón. Aquí viene mucha gente a hacerse fotos frente a la casa de Gobierno, y nosotros normalmente los dejamos. Lo que sí está prohibido es hacer videos. Entonces no vimos problema en que la niña posara en medio de nosotros.

De pronto vimos que un asistente se le acercó a la modelo, le quitó el abrigo y la dejó únicamente en calzones. Con mi lanza solo atinamos a mirarnos, entre asombrados y risueños, pero volvimos a ponernos en actitud marcial. El equipo se quedó como otros 15 minutos y la modelo fue instada a retirarse por quien venía encabezando la ceremonia de cambio de guardia.

Como a la semana, un teniente se apareció con la SoHo en el rancho de tropa y nos mostró la portada. A todos les dio risa, menos a mi coronel Londoño, del Guardia Presidencial, que dos días después en la formación general nos metió a todos un regaño general. Pero la cosa no pasó a mayores, ni hubo castigo ni nada parecido. Una noche mi papá me vio mirando la revista por internet y me dijo: "Ole, ese muchacho se parece a usted..."

Hoy estoy muy orgulloso de haber salido en la portada de una revista de tanta circulación. Acabo de concluir mi servicio militar, hice un curso para convertirme en escolta y espero poder conseguir trabajo pronto.
 
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