ME ACUERDO de que no recuerdo nada antes de los cuatro años.

ME ACUERDO de que mi primer recuerdo es aprender a amarrarme los zapatos para ir a kínder. Desde entonces, odio los zapatos con cordones y los kínderes. ,

ME ACUERDO del olor de la Fuente de Soda Garcés de mi infancia, con su mueblería verde cincuentera y licuadoras plateadas. Pensaba que así debía oler Estados Unidos.

ME ACUERDO de la cara de la mujer rubia que salía en las cajitas de Uvas California.

ME ACUERDO de que solo pude entender el concepto del infinito cuando vi la gráfica en abismo del tarro de Polvo Royal.

ME ACUERDO de que no me acuerdo cuál fue la primera película que vi en mi vida; podría haber sido El mago de Oz.

ME ACUERDO de cuando vi el primer documental: El desierto viviente, de Walt Disney, en el Cervantes viejo. Me escondí en el baño para poder repetir la película.

ME ACUERDO de que fui el primero en la cola para ver el estreno en Cali de Psicosis, muerto del pánico porque creía que no me iban a dejar entrar ya que era para mayores de 21 años. Pero lo logré aunque solo tenía 12; puse cara de adulto y engañé a la taquillera.

ME ACUERDO de cuando estábamos viendo Testigo de cargo, de Billy Wilder, en el Aristi. A nuestro amigo Chuchi le dio un ataque epiléptico, cayó sobre la silla del frente y tuvimos que sacarlo al lobby inconsciente. Nos perdimos el famoso desenlace con Marlene Dietrich por culpa del "hombre lobby".

ME ACUERDO del peor dolor de estómago que me ha dado en la vida viendo Los pájaros, de Hitchcock. La película era tan buena que aguanté hasta el final.

ME ACUERDO de que el día de mi primera comunión rompí el ayuno y me tomé un café con leche antes de comulgar. Pensé que en cualquier momento me iba a ir al infierno. No me fui al infierno pero sí me resbalé con mis zapatos de charol nuevos y se me quebró el cirio cuando me dirigía a recibir a Cristo.

ME ACUERDO de la explosión de Cali del 7 de agosto de 1956 cuando reventaron todos los vidrios de la ventana de mi cuarto y yo, de milagro, alcancé a saltar al piso sin que se me clavara un vidrio y sin cortarme.

ME ACUERDO de la famosa loca Jovita Feijoo el día que cayó Rojas, envuelta en la bandera de Colombia, en un camión lleno de obreros gritando: “¡Abajo el tirano! ¡Arriba Barragán!”. Barragán era un famoso delincuente.

ME ACUERDO de cuando conocí a Carlos Mayolo. Le prendimos candela a la loma de las Tres Cruces y nos escondimos en el balcón de su casa a ver el espectáculo. Mayolo, en su autobiografía, dice que lo hicimos porque habíamos visto Quo Vadis, con Peter Ustinov como Nerón.

ME ACUERDO del primer disco que compré en mi vida. Era uno de Paul Anka y en la carátula estaba él con camisa roja recostado en un taburete.

ME ACUERDO del día que mis padres me trajeron de Estados Unidos la colección de LP The Ray Charles Story. Desde que oí al Ray de Reyes me di cuenta de que tenía el alma negra.

ME ACUERDO del temblor de tierra que me agarró cuando veía Un verano con Mónica, de Bergman, en el viejo Teatro Colombia de Cali. Casi me aplastan en la estampida y después no nos querían dejar entrar a ver el resto de la película.

ME ACUERDO del día que mataron a Kennedy. Estábamos en recreo y el padre prefecto anunció por el altavoz que teníamos la tarde libre. Nos pusimos todos muy contentos.

ME ACUERDO de mi expulsión del Colegio Berchmans. El certificado decía que había sido expulsado por “sostener muy malas conversaciones”.

ME ACUERDO de la primera borrachera de mi vida que me pegué con unos amigos de infancia; hicimos un coctel mezclando todos los tragos del bar en el que predominaba el sabor a cereza. Guacariamos todos y dejamos un extenso tapiz de vómito en el piso.

ME ACUERDO del primer cacho de marihuana que me dio mi primo en el escenario giratorio de la discoteca La Bomba. Los músicos primero se trababan e inmediatamente daban la vuelta al escenario y tocaban ante el público.

ME ACUERDO del primer desnudo que vi en cine, fue en el Teatro Colón y era una película alemana en la que una mujer salía de la tina y se le veían los senos.

ME ACUERDO del primer coño que vi en mi vida. Estábamos en la misa de 8:00 de la mañana en el Colegio Berchmans, cuando por la puerta lateral de la iglesia vimos a una indigente demente alzarse la falda para orinar, mostrándonos su sexo salvaje con pelos y señales.

ME ACUERDO del primer beso que me dieron en la boca. Me lo dieron debajo de un piano de cola y me enamoré inmediatamente sin ser correspondido.

ME ACUERDO de la primera vez que tuve en mis manos una cámara de cine. Mi papá me pasó su cámara y me dijo: “Ahora le toca a usted”. Desde ese momento cambió mi vida para siempre.

ME ACUERDO del Festival de Cannes del 78 cuando varios colombianos abordamos a Billy Wilder. Le preguntamos que si se dejaba tomar una foto para Colombia. El viejo zorro hizo esta aclaración: “Si es para Columbia el estudio, no, pero si es para Colombia el país, sí”.

ME ACUERDO del día que se mató Andrés Caicedo. Yo estaba en Cartagena esperando a que él llegara para el festival de cine, compré El Tiempo mientras hacía cola en Avianca y me enteré de la noticia. Pensé: “¿Cómo es que alguien que acaba de comprar una nevera se le ocurre suicidarse”.

ME ACUERDO del día que mataron a John Lennon. Todo ese día Karen Lamassonne y yo habíamos estado oyendo su último álbum.

ME ACUERDO del día que se murió Orson Welles. Salimos Sandro Romero y yo amanecidos de una rumba, compramos El País, leímos el obituario y seguimos de rumba.

ME ACUERDO del día que se murió Carlos Mayolo. Murió como un banquero suizo: leyendo el periódico.

ME ACUERDO de Amarcord, que quiere decir, literalmente, “yo me acuerdo” (a m'arcòrd).

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