Algunos en mi familia dicen que mi apellido es catalán. Otros, que de Valencia. Para mí, que algún creativo de la aduana lo entendió mal y escribió lo que quiso, allá por el mil setecientos. Nací en Ecuador, pero he vivido la mayor parte de mi vida en Chile. Tengo doble nacionalidad mientras ninguno de los dos países se dé cuenta. La verdad es que nunca tuve ese arraigo por la tierra que muchos disfrutan. Hay cosas que amo profundamente y otras que me son intolerables en ambos países. Quizá hoy en día, por haber hecho casi toda mi carrera aquí, me siento más chileno. Pero es más por comodidad que por patriotismo.

Cuando me preguntan cuánto tiempo llevo como caricaturista y humorista digo que hay tres momentos clave para responder esa pregunta. El primero, en 1993, cuando hice mi primera ilustración con un enfoque netamente humorístico. El segundo en 2007, cuando empecé mi blog www.dosisdiarias.com. Y el tercero cuando publiqué mi primer libro en Ediciones de la Flor, en Argentina. Al ser esta la editorial de grandes humoristas gráficos como Quino, Fontanarrosa, Liniers, Maitena y otros, entré en la meca de las editoriales de humor… me gradué.

Dibujo cuando me dan ganas, me siento inspirado o se acaba el plazo. Depende del día. Mis trabajos se distribuyen en Argentina, Chile, España, Costa Rica, México y Colombia. Acabo de publicar un libro titulado Achiote, mi primer experimento con historias más extendidas y con relatos que transcurren en el tiempo y no como una sola viñeta autoconclusiva. Es la recopilación de 13 anécdotas personales que no siguen un orden cronológico ni geográfico, pero que dan cuenta de momentos importantes en mi vida. Es tremendamente autorreferente y personal.

Es difícil saber cuál es la mejor viñeta de mi carrera, en especial porque la percepción de calidad va cambiando con el paso del tiempo. Sin embargo, esta es muy significativa por haberse convertido en un virus que, hasta el día de hoy, me llega repetido, copiado, traducido a idiomas inesperados y haber sido vista por millones de personas a través de redes sociales. Llegué a la idea de forma bastante obvia, puesto que las similitudes expuestas son muy visibles y ampliamente reconocidas. En esa época dibujaba en tinta y luego coloreaba en el computador. Guardo por ahí el original.

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