Todos los periodistas se la pasan diciendo que yo inventé ‘La de Dios’ como si eso fuera lo único que hubiera inventado en esta vida… ¡Por favor! Primero que nada, quiero decir que yo soy el creador del puesto de arquero. Hasta el momento en que debuté en el fútbol profesional (año 1962) nadie quería ocupar ese lugar. Decían que ser arquero era para giles o gorditos. A partir de Hugo Gatti el arquero es el más lindo del equipo. Para atajar hay que ser hermoso, hay que saber imponer la presencia física, ser valiente… Y todo eso lo tuve y aún lo sigo teniendo a los 66 años.

 
‘La de Dios’ es una jugada que nació conmigo, no sé cuándo pero recuerdo que desde pibe la usaba en los ‘picaditos’ de barrio. Cuando los delanteros rivales venían con pelota dominada, yo los enfrentaba arrodillado, con los brazos extendidos en forma de cruz, el pecho bien inflado y el rostro firme esperando el pelotazo. Y me daba resultado.


Siempre dije que esa posición, tan parecida a la de Cristo crucificado, les metía miedo a los contrarios, los desconcentraba y ellos caían en mi trampa. Le pegaban fuerte, al bulto, sin pensar, y la bola siempre terminaba golpeando alguna parte de mi cuerpo. Aquí quiero hacer una aclaración muy importante porque la mayoría de las veces rechazaba el peligro con la cara, y hay que ser bien macho para bancarse una y otra vez que te caguen a pelotazos en la “caripela”. La nariz me quedó hecha mierda por culpa de esa jugada pero a mí no me importa porque eso me hizo más grande como arquero.


Cuando ‘La de Dios’ se hizo popular en el fútbol mundial muchos arqueros quisieron imitarme. ¡Mamita, daban pena! Salían a achicar con un miedo tremendo, quedaban frente a frente con los rivales y daban vuelta la cara para evitar el impacto del balón… que pasaba pegadito al rostro y se metía en el arco ¡Pobrecitos! Yo los miraba y me reía solo. Por eso digo que para ser arquero hay que tener algo bien sólido entre las piernas.

 

Algunos me preguntan si ‘La de Dios’ me la enseñó Amadeo Carrizo. ¿Qué me iba a enseñar si yo sabía más que él? Yo fui el primero que atajó con vincha en la cabeza, el primero que se puso bermudas, el primero en colocarse cintas negras en los ojos para evitar el sol, el primero en hacer laterales, el primero en salir jugando con los pies y el primero en darles pases gol a mis compañeros, el primero en todo.

 
René Higuita se hizo famoso en todo el mundo por hacer ‘El Escorpión’, pero nadie dice que mucho antes de que él debutara, en un partido contra Talleres de Córdoba, yo rechacé una pelota de chilena (chalaca), algo mucho más difícil de hacer.

 
El arquero era el puesto de los bobos y yo fui el más vivo. Fui el mejor del mundo, ¿saben por qué? Porque tenía talento y disfrutaba sobre el campo. No aprendí nada de nadie, si yo era el número uno; fui y soy un sabio del arco.

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