Los "capsule hotels", son hoteles que ofrecen una solución adecuada y muy eficiente para turistas de todo tipo (sobre todo viajeros solitarios), en una ciudad como Tokio con 17 millones de habitantes, donde el espacio es reducido y las personas viven cada vez más como cucarachas. La primera vez que oí hablar de eso fue en el mismo Japón cuando ya andaba cansado de mi hostal. Quería estar cerca a la zona de Shibuya (uno de los down-towns de Tokio), donde hay mucha actividad de discotecas, restaurantes y arte. Después de averiguar, encontré el adecuado y me fui a conocerlo. En serio, me llevé la impresión de estar en el futuro, es un lugar muy surrealista, me sentí como en una película futurista.

Era un edificio de 10 pisos. El valor de la noche oscila entre los 30 y los 40 dólares. En realidad, no me pareció costoso para lo bien dotado que estaba. Las cápsulas empiezan desde el cuarto piso. En el primero queda el lobby en donde, como en la mayoría de los lugares japoneses, lo hacen a uno obligatoriamente quitar los zapatos para mantener la higiene. En el segundo había un cuarto de lavandería y de lockers. El tercer piso estaba lleno de sillones de masajes eléctricos, que funcionan con monedas. El cuarto piso era el del placer al estilo japonés: sauna, piscinas, termales "onsen" (apenas para quitarse el guayabo del día anterior), y en la entrada una zona de baños, que son como duchas con butacas plásticas donde la gente debe bañarse antes de entrar. Desde el cuarto piso empiezan las cápsulas. Yo me estaba quedando en el sexto. La primera impresión que tuve apenas me bajé del ascensor, fue la de entrar en una nave espacial, tipo ambientación de las películas de Aliens, solo que sin los monstruos babosos.

Después de quedar en shock, procedí a caminar hacia mi cápsula. El lugar era un corredor largo con dos pisos de literas a cada lado y el mío quedaba en un segundo nivel al final del pasillo, al lado de la pequeña ventana donde apenas se filtraba la luz. Cuando encontré mi "litera", abrí la pequeña puerta plástica que funcionaba como la puerta de un garaje y me deslicé hacia dentro. Quedé sorprendido porque realmente es confortable, es un espacio reducido en donde uno cabe sentado o acostado. Dentro de la cápsula hay un televisor como con 15 canales japoneses (muy extraños) y tres de porno. No tiene minibar porque el espacio no alcanza, pero es perfecto para pasar una noche cuando no hay dónde dormir o cuando se acabó la plata. Es una experiencia interesante y realmente demuestra lo importante que es crear espacios eficientes en un mundo cada vez más poblado.

HOTEL cápsula

Cápsula: US$47

Cápsulas: 50

Rarezas: Está dividido en cápsulas para hombres y para mujeres. En ninguna cápsula hay minibar, pero la mayoría cuenta con televisión y conexión a internet.

Huéspedes ilustres:

Anthony Bourdain.

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