Los santiaguinos tienen muchas razones para justificar el hecho de que el año pasado hayan sido visitados por cerca de cuatro millones y medio de turistas extranjeros. Y una de ellas tiene que ver con los varios puntos de encuentro que hacen de la capital chilena un lugar lleno de planes para hacer y disfrutar durante un viaje de placer.

Un buen lugar para comenzar a conocer Santiago es el barrio Bellavista, que queda muy cerca del Parque Forestal, Cerro San Cristóbal y el zoológico de Santiago, lugares que se destacan por ser centros ecológicos y de relax dentro de la capital. En este barrio también se puede encontrar la casa de Pablo Neruda y algunos bares y discotecas aledaños, dentro de un ambiente bohemio, digno de disfrutar con lo que los chilenos llaman a los tragos: "copetes".

A pocas cuadras de Bellavista, si el ánimo está como para hacer un plan mucho más cultural, el lugar indicado es el tradicional barrio Lastarria, lleno de edificios antiguos de corte francés con restaurantes, cafés y teatros como el de La comedia —que sigue más vigente que nunca—, a pesar de que durante la dictadura de Augusto Pinochet se haya definido por una línea antiestablishment. Siguiendo con el paseo cultural, recomendamos los alrededores. Allí podrá encontrar los museos de bellas artes y de arte contemporáneo con excelentes colecciones e instalaciones, y también, los domingos en la tarde (al lado de una escultura que el maestro Botero le donó), podrá ver cómo se reúnen cientos de artistas circenses para dar espectáculos gratuitos a los asombrados transeúntes.

Si luego se le abre su apetito, anímese por la culinaria típica de Chile, que se caracteriza por ser una mezcla entre las tradiciones españolas e indígenas, con productos de mar y de tierra. Entre los platos más destacados se encuentran las cazuelas de ave y de res, los caldillos de congrio, los porotos con maíz y los pasteles de choclo. Lugares recomendados para probar algunas de estas exquisiteces son Doña Tina y el Mercado Central.

Para los que gusten de la comida fusión existen, por supuesto, varios sectores gastronómicos que son los ideales para probar estos platos, como Borde Río (en las riberas del río Mapocho), la Avenida Italia y Condell, el Bosque Norte e Isidora Goyenechea. Mención aparte merece el restaurante El mestizo, no solo porque es un mirador privilegiado del recientemente inaugurado Parque del Bicentenario, sino porque es el restaurante de moda. Dentro de la oferta culinaria santiaguina también hay que destacar los restaurantes de cocina molecular como el Boragó.

La vida nocturna puede empezar con cualquier vino hecho de las cepas más representativas: el carmenere o el pinot noir. Y esta es la perfecta excusa para beber hasta la 1:00 de la mañana, hora en la que la rumba empieza a encenderse y que termina casi a las 6:00 de la mañana. Los ritmos más populares son el rock, el pop, reggaetón y la música electrónica. Si lo suyo es lo tropical y la salsa, tendrá que buscar algún lugar especializado en esos géneros.

Finalmente, uno de los mayores encantos de Santiago es que tiene planes alternos para disfrutar a poca distancia. A 40 minutos están los centros de esquí Cerro Colorado y Valle Nevado. A una hora se puede practicar deportes acuáticos (windsurf, laser y otros) en lagos y lagunas circundantes. A hora y media están las principales playas de la zona central, destacando a Viña del Mar y Valparaíso, y camino a ellas nos encontramos con el valle de Casablanca donde podemos degustar los excelentes vinos de la zona central de Chile.

Todo esto, obviamente, sin descartar otros destinos tan interesantes como el desierto de Atacama, los lagos del sur, la isla de Pascua, la mítica isla de Chiloé, Valparaíso y Viña del Mar. Y no sale tan costoso: sin contar los pasajes aéreos, usted podrá darse unas grandes vacaciones con tan solo 500 dólares. ¿Necesita más razones para quedar preso en la capital del país de la estrella solitaria?

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