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La palabra aguardiente viene del vocablo latino aqua ardens. Sí: antes de ser considerado un licor era un remedio catalogado como “agua de vida”, pues varios médicos afirmaban que esta ‘medicina’ traía alegría y hacía olvidar el dolor; usted dirá si tenían razón…

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Dice la leyenda que la expresión “tomar las onces” viene de la costumbre de los viejos bogotanos de mediados del siglo XX de reunirse a tomar aguardiente. Supuestamente le pusieron así por las once letras que tiene la palabra. Cuente y verá: a-g-u-a-r-d-i-e-n-t-e.

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Colombia se llevó el año pasado el récord Guinness de la mayor cata de aguardiente anisado de la historia: con 257 personas que probaron cinco tipos de aguardiente bastó para romper la marca. El distinguido evento parecía una fiesta de fin de año en cualquier pueblo colombiano.

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Ha inspirado muchas canciones; desde boleros y trovas paisas hasta vallenatos y joropos. Le refrescamos la memoria con nuestro top 3 de himnos anisados: 1. Vivo tomando aguardiente, del llanero Armando Martínez; 2. El aguardientero, de la leyenda viva del vallenato Alfredo Gutiérrez; 3. Aguardiente pa’l chofer, un clasicazo popular de Joaquín Bedoya.

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La receta del aguardiente incluye jugo de caña, agua, alcohol y anís estrellado. La caña de azúcar es una herencia árabe traída por los españoles. Si quiere descrestar cuando esté bebiendo, cuente que el responsable de ‘importarla’ a América fue el mismísimo Cristóbal Colón.

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Se calcula que los colombianos nos bebemos la bobadita de ¡87 millones de litros de guaro al año!

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En los últimos 20 años, el porcentaje de alcohol en el aguardiente ha bajado de 40 grados hasta alcanzar los 24 en algunos guarilaques sin azúcar o light. El promedio general es de 28 grados.

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El guaro se produce en 15 departamentos: Meta, Norte de Santander, Caquetá, Chocó, Putumayo, Nariño, Huila, Valle del Cauca, Antioquia, Cundinamarca, Caldas, Tolima, Cauca, Bolívar y Boyacá. Y, lo mejor: ningún aguardiente se parece ni al del departamento vecino.

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Al otro lado del charco también fabrican aguardiente, aunque no es exactamente el mismo que bebemos los colombianos. Tres ejemplos, para que nos crea: el aguardiente de Rusia se llama kummel; el de Hungría, palinka; el de Turquía, raki.

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Tiene decenas de apodos, eso seguro ya lo sabía; pero fijo no conocía todos estos: chorro, gota, nectorade, diésel, salvavidas, transparentito, embellecedor, tresparrandas, malacaroso, amarguito, photoshop líquido…

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