1. Somos monógamos infieles y desconfiados. Si atendemos a los instintos de nuestra naturaleza evolutiva, tenemos predisposición a formar parejas estables pero, al mismo tiempo, a tener relaciones extraconyugales y querer evitar que las tengan nuestras parejas. Y eso vale tanto para hombres como para mujeres. De hecho, en el reino animal existe la monogamia social, pero no la sexual. Pero esto no sirve como justificación a nada.

2. Los genitales masculinos y los femeninos son muy parecidos. Ambos vienen de las mismas estructuras embrionarias. Ovarios y testículos son lo mismo salvo que unos se quedaron arriba y otros descendieron. Pene y clítoris son también idénticos, solo que el pene está por fuera y el clítoris tiene los cuerpos cavernosos dentro y solo el glande es externo.

3. El punto G es la zona de la pared frontal de la vagina desde donde presionando hacia arriba se puede contactar con el cuerpo interno del clítoris. La mujer solo nota su punto G si está excitada, pues es entonces cuando el clítoris interno crece como lo hace el pene en excitación.

4. El tamaño del pene no importa. Cuando se encuesta a mujeres, la habilidad del amante o la capacidad de estimular de manera erótica son muchísimo más determinantes que el tamaño del pene para sentir placer. Y, en todo caso, según las encuestas, más relevante es el grosor que la longitud. Además, hay mucha más diversidad en tamaños de clítoris que de penes. De hecho, el clítoris puede cambiar de tamaño durante la vida, porque tiene receptores de testosterona.

5. Los hombres también pueden ser multiorgásmicos. Se trata de aprender a tener un orgasmo sin eyacular. Con ello no se pierde la erección y se puede proseguir el coito.

6. Las mujeres también eyaculan. Incluso hay dos tipos de eyaculación femenina. Una es un pequeño líquido traslúcido que sale en el momento del orgasmo. La otra, el squirting, característico de las actrices porno: son grandes volúmenes que salen de la uretra y contienen ácido úrico. Es orina diluida.

7. Se pueden tener orgasmos en bicicleta. Y, de hecho, con muchos más ejercicios. Se llaman exercise-induced orgasm, y ocurren por tensión muscular, estrés físico y activación de nervios específicos.

8. El yoga y la meditación favorecen la excitación sexual, y se puede llegar a tener orgasmos con la mente. De hecho el orgasmo ocurre en el cerebro, no en los genitales.

9. La represión genera obsesión. Investigadores han demostrado que cuando alguien quiere quitarse algún deseo sexual de la cabeza, este se hace más presente. En este sentido, el “evitar pecados de pensamiento” de la religión puede ser contraproducente y conllevar obsesiones.

10. Hay ratas fetichistas. Científicos canadienses estudian modelos de comportamiento sexual condicionado y han creado ratas que se excitan cuando ven a otra con chaqueta de cuero o les sienten olores determinados. Las preferencias sexuales se aprenden.

11. Hay mujeres con cromosomas XY. No me refiero a personas transexuales con cuerpo masculino e identidad femenina, sino a mujeres con cromosoma Y pero un déficit genético de receptores celulares de andrógenos. Su cuerpo segrega testosterona desde el estado embrionario, pero como sus células no la reconocen, el cuerpo y la mente se desarrollan como de mujer. El síndrome se llama Cais.

12. Los patos tienen pene pero los gallos no. En realidad, en el 97 % de las especies de aves los machos no tienen pene. Expulsan el semen desde la cloaca cuando la hembra abre la suya. Es una manera evolutiva de protegerse de infecciones y evitar cópulas forzosas.

13. Las mujeres piensan que nos gustan más delgadas de lo que en realidad nos gustan. Si en un experimento muestran imágenes distorsionadas por ordenador de la misma mujer más o menos rellenita, y les preguntan a los hombres qué talla les gusta más, y a las mujeres, qué talla creen que les gustará más a ellos, ellas siempre responden tallas menores que las que dicen los varones.

14. Muchos remedios naturales contra la erección están adulterados con el principio activo del Viagra. Ese fue uno de los resultados más curiosos presentados en el Congreso Internacional de Medicina Sexual que atendí en agosto de 2012.

15. El estrés afea. Porque aumenta los valores de la hormona cortisol, responsable, entre otras cosas, de la distribución de grasa corporal, y hace que la cara se vea “más hinchada”.

16. Hay muchísimas especies animales en las que se han observado conductas bisexuales. En poquísimas se ha visto homosexualidad exclusiva.

17. Existe sonambulismo sexual. Es el hecho de que algunas personas estando dormidas se masturben, digan palabras obscenas o quieran practicar sexo de una manera que nunca querrían estando despiertas.

18. El miedo y la agresividad pueden activar la respuesta sexual. Esto se produce por la activación de las fibras del sistema nervioso simpático, y es lo que utilizan los sadomasoquistas para generar más excitación. También es por lo que a veces teniendo sexo en un lugar donde te puedan ver se genera una tensión que te hace llegar al orgasmo más pronto. Algunas personas anorgásmicas necesitan estrés para llegar al clímax.

19. Los asexuales son la mar de felices sin sexo. Ellos no sienten deseo interno ni atracción hacia nadie. No tienen relaciones sexuales y son igualmente felices. Lo importante no es tener mucho o poco sexo, sino simplemente satisfacer los deseos.

20. Un 50 % de mujeres de cualquier edad y un 40% de hombres (porcentaje más alto en mayores y menor en jóvenes) dicen tener algún problema sexual. Son datos abrumadores. Pero existe un reparo enorme en acudir al médico o psicólogo, y se prefieren consultas anónimas. Por eso hemos creado el Consultorio Sexológico Online de S=EX2 en www.consultoriosex2.com.

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