¿Es digno dormir con boxers pegados?

No. Entienda que los boxers deben ser siempre sueltos. Esas prendas forradas solo son recomendables para hacer deporte y, si acaso, para salir en Protagonistas de novela. ¿Y bicicleteros? Únicamente cuando monte bicicleta… y si usted es Santiago Botero, claro.

¿Se puede uno acostar en boxers y con medias?

Obviamente. Usted puede hacer lo que quiera. Si no, pregúntele a Hernán Orjuela Buenaventura, que se sigue peinando como Eduardo Capetillo y nadie le dice nada. Pero ¿se ha visto alguna vez en el espejo con boxers y medias de rombos? Respete… ¡Respétese!

¿Cuándo es hora de botar la piyama?

Cuando esté rota o desjetada. No haga el oso de dormir con esos pantalones que le toca remangar para que no se le caigan o con los que ya están descosidos en el espacio sin función biológica que conocemos como ‘niés’.

¿Las piyamas de muñequitos son divertidas?

De pronto para los menores de 12 años. Pero usted ya no está para vestirse con caritas felices, supermanes, homeros, bobs esponja…

¿Es más elegante ponerse piyamas de seda?

De pronto si se cree Hugh Hefner y se pone batas compañeras. Sepa que el cien por ciento de las mujeres consultadas coincidió en que un hombre no debe usar nada de seda, satín, chiffon u otro material brillante. Son más dignos los pantalones de algodón. Pueden ser de cuadros o de rayas.

¿El color importa?

No solo importa, es clave. Evite el vinotinto e inclínese por los colores sobrios como el azul o el verde. Y pilas: que esté entre las cobijas no es pretexto para ponerse pantalones de colores chillones que bien podrían pertenecer a Tuerquita, Pernito o a Poncho Rentería. ¿Y qué tal que haya un terremoto y le toque salir de su casa? ¿Y qué tal que, ya en esas, lo confundan con Manuel Teodoro?

¿El pantalón de la piyama debe tener botón?

Mejor. A ellas no les gusta que nada se asome en momentos inoportunos. Pero, si ocurre un accidente, por el amor de Dios no utilice eufemismos para referirse a su pipí, como “partes nobles”, “zona íntima” o, simplemente, “eso”.

¿Las camisetas de fútbol sirven para dormir?

Las camisetas de fútbol solo sirven para jugar fútbol o para ir al estadio. Hágase un favor y no se meta a la cama con la casaca 10 de Millonarios (se va a parecer a John Mario Ramírez) ni con el esqueleto rayado de Nacional (se va a parecer al Totono Grisales).

¿Cómo debe ser la camiseta entonces?

Preferiblemente blanca y de cuello en V. Por favor, sin estampados que revelen su pasado político, empresarial o vacacional. Piense: ¿a qué mujer le gusta dormir al lado de un tipo con camiseta de Telésforo Pedraza, pilas Varta o del Irotama?

¿A falta de piyama, se vale dormir en sudadera?

Nunca. Y menos con la sudadera raída de educación física del colegio. Así sea un colegio de calendario B, cuyas siglas son en español pero se leen en inglés.

¿Qué decir del enterizo?

Que increíblemente todavía existen tipos que se creen chistosísimos y se los ponen. Y con paticas. Entienda que eso no es creativo, es deprimente. ¿Y de día qué? ¿Un overol?

¿Y entonces para el frío qué, un saco de lana?

Sí, si usted es un artista retirado, vive en Villa de Leyva y le gustan las chimeneas. Si no, queme ese sacón motoso que bien podría haber pertenecido a su abuelo. Mejor póngase un suéter deportivo con capucha, que gusta más.

¿Duerme con la misma ropa que usó durante el día?

Entonces duerma solo, porque a las mujeres les gusta que esté limpio hasta dentro de la cama. Tenga en cuenta que, así usted no lo note, después de una jornada cualquiera usted va a oler a hombre. Pero a hombre de la Edad de Piedra, con una chucha digna de Pedro Picapiedra.

Para terminar, ¿se deben usar pantuflas?

Digamos que las pantuflas son perfectas para un joven conservador, pero no por eso son indignas. Lo vergonzoso es tener pantuflas juguetonas. Es decir, esas peludas que imitan las garras de un mamut, los dedos de Garfield, la cara de la Pantera Rosa… ¿Cuántos años tiene? ¿Ocho?

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