Vlad Zaitsev, joven ingeniero ruso, viajaba un día en el metro de Moscú cuando se le ocurrió la idea de implantarse un microchip en la palma de la mano para pagar más rápido el pasaje del metro, los autobuses y tranvías de la ciudad y ahorrar tiempo en sacar la tarjeta de su billetera.

Zaitsev extrajo los chips de las tarjetas ‘Troika’ (con las que pagan los servicios de transporte público en Moscú) disolviéndolas en acetona para después cubrirlos con silicona y poderlos insertar en la piel. El ingeniero subió un video a YouTube (un poco doloroso) en el que muestra el procedimiento y los resultados.

El joven también abre del mismo modo las puertas de su oficina y cree que la idea tiene muchas posibilidades para ser desarrollada e implantada de forma masiva para, por ejemplo, desbloquear móviles o entrar a la cuenta de Facebook y otras redes sociales sin necesidad de una contraseña.


Por el momento, Zaitsev pretende hacer lo mismo con su otra mano, pero esta vez, según publicó en su página web, se implantará el chip de la tarjeta de crédito.



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