Anda rodando en Internet un video de BuzzFeed en el que una cámara sigue, paso a paso, las caras y los comentarios de una pareja que ve un nuevo documental de Netflix llamado Making a murderer. Aunque es un video de humor, refleja, de todas formas, lo que sucede cuando uno se mete en los diez capítulos de esta historia: un grito de horror en un momento; indignación y rabia en otro; sorpresa y consternación más allá.

No es para menos. Moira Demos y Laura Ricciardi, las directoras, se demoraron diez años rodando la historia de Steven Avery, un hombre oriundo del condado de Manitowoc, en Wisconsin, que vive una tragedia –literalmente– increíble. Un pobre tipo a quien la mala suerte parece perseguir sin tregua y que el destino se empeña en hundir, una y otra vez. No le vamos a contar demasiado la historia, pero sí un breve adelanto: en 1985 Avery es acusado de violar a una mujer y es enviado a prisión. 18 años más tarde, una prueba de ADN logra probar su inocencia y sale libre. Todo parece ir sobre ruedas cuando Avery recompone su vida y vuelve a gozar de la libertad, pero entonces sucede lo impensable: las mismas autoridades lo acusan de un nuevo asesinato y lo mandan de vuelta a la cárcel.

El caso es que Making a Murderer ha puesto a los gringos a cuestionar el sistema judicial de su país, muchas veces implacable. Tan fuerte es la cosa que un desprevenido ciudadano le preguntó por el tema a la candidata demócrata Hillary Clinton en un debate, y días más tarde llegó una petición con más 350.000 firmas a la Casa Blanca para ayudar a Avery. El éxito del documental ha sido tan arrollador que seguramente la cadena HBO debe estar arrepentida de haber rechazado la propuesta para emitirlo en 2011. Pero, aun así, no ha estado exento de polémica: los críticos –casi todos miembros del sistema judicial que han acusado a Avery–, aseguran que la forma en que está contada la historia se presta para sugerir que las pruebas de ambos casos han sido manipuladas de manera repetida.

¿Qué pasará ahora? Habrá que ver. Mientras tanto, échele una mirada al video de BuzzFeed antes de empezar Making a murderer y prepárese para repetir las mismas caras de los protagonistas. Y háganos caso: no vaya a perdérselo, por nada del mundo.

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