1. En sus primeros meses en Bilbao, Bielsa visitó el convento de las monjas Clarisas de Gernika, un pueblo de la provincia. Habló con ellas y les pidió que rezaran por él y por el Athletic. Les dijo que tendría un gesto hacia ellas. En el siguiente partido, puso un cartel en el tejadillo del banco que decía “Clarisas”. El cuarto árbitro lo vio y se lo comunicó al árbitro, que lo mandó quitar pese a las protestas. 
  2. Una de las obsesiones de Bielsa es el estado del césped en los campos de juego y entrenamiento, así que una de las personas con las que más hablaba en Bilbao era el jardinero que se encargaba del mantenimiento de los campos. Bielsa discutía con él y, a veces, tomaba el rastrillo y le indicaba lo que quería. Dos años después de su marcha de Bilbao, Bielsa aún llama periódicamente al jardinero para saber cómo está.
  3. Bielsa vivió, mientras dirigió al Athletic, en un hotel de Getxo, a orillas del mar. Allí acudían a veces seguidores del equipo para dejarle regalos. Recibió una vez un libro, El principito, escrito por Antoine de Saint-Exupéry. El técnico argentino lo agradeció mucho; por eso, unos días después se presentó en la casa de los niños que le habían enviado el presente. No había nadie, así que entró en el local que había en el primer piso del edificio y le rogó a la empleada, que no llegó a identificarlo, que entregara, de su parte, una carta a la familia. Para asegurarse, llamó varios días a la mujer. Cuando por fin corroboró que la carta había sido entregada, envió a la empleada que le había ayudado entradas para ver al Athletic.
  4. Al día siguiente de la final de Copa del Rey que perdieron contra el Barcelona, Bielsa llamó a sus jugadores “millonarios prematuros”, los acusó de haber defraudado a la afición y de reírse en el bus mientras miles de seguidores salían defraudados. “Me parece inadmisible, muchachos, movilizar a un pueblo, decepcionar a un pueblo, no estar a la altura de las ilusiones que generaron, porque yo estoy verdaderamente avergonzado de haber decepcionado a la afición del Athletic de Bilbao. Porque no pueden perder de vista, muchachos, que la decepcionamos”.
  5. Bielsa no acudió a hacerse la foto oficial cuando la plantilla estrenó los trajes de viaje. El argentino solo se pone chándal (sudadera). La última vez que se dejó ver con corbata fue cuando firmó su contrato con el Espanyol, antes de entrenar a Argentina. Ahora, en el Marsella, al menos coincide la marca que lo patrocina personalmente, Adidas, con la del club.
  6. Durante su estancia en Chile y en varios clubes, Bielsa reiteró su decisión de celebrar los entrenamientos a puerta cerrada, porque “con el corazón a tope de pulsaciones y sin que la sangre llegue al cerebro, a veces se producen situaciones indeseadas que deben quedar entre los jugadores y el técnico”. Sin embargo, en Bilbao cambió de opinión. Después de comprobar el fervor de la afición por el equipo y el respeto que mostró en su primer entrenamiento, abrió las sesiones al público y la prensa y mantuvo esa situación durante los dos años que entrenó al Athletic. Solo en las sesiones establecidas por la Uefa en los partidos europeos, donde se permiten 15 minutos abiertos, es decir, por imperativo legal, cambió la costumbre. Al fichar por el Olympique de Marsella, volvió a sus orígenes.
  7. La estrella francesa Zinedine Zidane está en trámites para sacar el título de entrenador en su país. Por eso acudió, junto a otro exfutbolista, Claude Makelele, a un entrenamiento del Olympique de Marsella en “viaje de estudios”. Zizou se encontró con Bielsa en los pasillos de las instalaciones del club. “Si quieren —le dijo a Zidane—, pueden ver el entrenamiento y después, si les interesa, creo que estoy obligado a explicarles mi método, pero no piensen que lo hago por vanidad”.
  8. Dos décadas atrás, Bielsa decidió no conceder entrevistas personales, una cuestión que lleva a rajatabla, así que el Athletic tuvo problemas con las cadenas que retransmiten las competiciones europeas, que tienen derecho a entrevistar a los técnicos tras los partidos. El club tuvo que maniobrar y hacer otras concesiones para evitar sanciones de la Uefa, que podría haber suspendido al equipo.
  9. A Bielsa no solo le interesa el fútbol. Hace unas semanas se jugaba en el Stade Vélodrome el partido de rugby entre el Toulon y el Stade Toulousain, dos de los grandes de Francia. El argentino acudió a la tribuna acompañado del seleccionador francés Philippe Saint André, quien trató de explicarle algunos de los secretos del “deporte de villanos jugado por caballeros”.
  10. A falta de diez jornadas para el final de la liga francesa, el Marsella perdió en el Vélodrome contra su gran rival, el Paris Saint Germain (2-3). Fue un resultado injusto. Bielsa vio a sus jugadores abatidos y decidió hablarles: “¡No reclamen nada! Traguen el veneno. Quedan nueve fechas y si juegan todos esos partidos como este, conseguirán su objetivo. Los felicito a todos, muchachos. A todos”. Los futbolistas aplaudieron a su entrenador.
  11. Bielsa maneja, aunque no le gusta demasiado. Cuando llegó a Bilbao, el Athletic le ofreció que eligiera cualquier vehículo de Seat, la empresa automovilística que tiene convenio con el club. El técnico eligió un Ibiza de color blanco, uno de los modelos más modestos de la marca. Si su mujer o sus hijas venían de visita, prefería que fueran ellas las que manejaran el vehículo.

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