Color: Amarillo lívido tipo “meaditos de Niño Dios”, como diría mi abuela. Increíble que un solo vino haga referencia a tantos fluidos corporales. Nariz: Simplona y triste como las explicaciones del magistrado Pretelt. Me recuerda a ambientador de baño con aroma a “jazmín” de rumbeadero en La Calera.

Boca: Insulso como beso de boba teutona, con un picor “sandunguero” que me transporta a algún bucólico paraje melgareño o al lobby del Gran Hotel Tocarema.

Nota: Para su consumo se necesita que el vino esté bien frío y acompañarlo con chancla coronada de margarita, tanga con rompeolas (para los caballeros) y reguetón, ojalá muy dirty en contenido.Conclusión: “Roma locuta, causa finita”. Ya ustedes se pronunciaron en la calle y este fue un vino aclamado con emoción por la mayoría. Su burbujita diminuta, su dulcecito recochero y su lánguida suavidad lo hacen un favorito de nuestro dulce y feliz carácter, no en vano uno de los vinos más vendidos en el país. Ante esta evidencia guardaré un incómodo silencio.

Nombre: Liebfraumilch Dr. Meister (en español, “leche de la mujer amada”)

Año: 2013

Uva: Silvaner, Müller Thurgau y otras

Tiempo de guarda: 0 meses

País de origen: Alemania

Zona: Rheinhessen

Bodega: Peter Mertes

Alcohol: 9,5 % vol.

Temperatura de Servicio: 12 °C

Precio: $21.900

@Joserafaarango

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.