En realidad, no soy locutora sino publicista, pero terminé viviendo de hacer voces hace siete años, gracias a personas como Hugo Corredor y Mario Cárdenas, que creyeron en mí. Yo trabajaba en Bogotá para Sancho, una de las agencias de publicidad más importantes del país, y como soy más caleña que un pandebono, cada vez que necesitaban la voz de algo referente al Valle del Cauca me pedían el favor de hacerla. Ahí empecé a grabar. Decidí, entonces, que quería dedicarme a la locución, me encantaba. En 2012, cuando ya había hecho anuncios para marcas como Johnson & Johnson y Colpatria, me llamaron para ser la voz del canal de Claro y, como les gustó mi trabajo, también me pidieron hacer las grabaciones de los servicios de telefonía celular. Así terminé siendo la que le contesta en la línea de atención *611, la que le dice a la gente que su saldo es insuficiente y la que le pide que “grabe su mensaje después del tono”. Aunque nadie se da cuenta de que soy la que les contesta en el buzón de mensajes, porque la grabación suena muy diferente a mi voz. Eso sí, cuando alguien se entera, me pregunta si tengo beneficios especiales, como un plan de minutos ilimitados… pero no. Lo que sí tengo es un trabajo que no esperaba y que disfruto todos los días.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.