El primer partido

La determinación de los grandes jerarcas del fútbol suramericano estaba enfocada para que a partir de 1960 existiera un torneo que reuniera a los mejores clubes de cada país de Suramérica para que cada año disputaran un trofeo para elegir al mejor equipo de la región. El gran día llegó. El estadio Centenario de Montevideo fue el gran testigo del primer partido de la historia de la hoy Copa Santander Libertadores. Fue un 19 de abril, y con una taquilla de 35 mil espectadores y con la dirección del árbitro chileno Carlos Robles, Peñarol de Uruguay y Jorge Wilsterman de Bolivia fueron los clubes que tuvieron el gran honor de escribir sus nombres como los primeros que jugaron un partido en el torneo. Al final los uruguayos ganaron 7 goles por 1 con tantos de Spencer (4), Borges (2) y Cubilla.

El Santos de Pelé

Eran los albores de la hoy Copa Libertadores. Solo se habían jugado dos ediciones y el torneo tenían un gran rey: Peñarol. Sin embargo, para la edición de 1962, cuando estaba en pleno auge el fútbol brasilero, llegó al torneo un gran protagonista, que liderado por la magia del mejor del mundo, conquistó a Suramérica: El Santos. Con Pelé a la cabeza, derrochando su máxima calidad y jerarquía con el balón y respaldado por la magia de hombres como Coutinho, Pepe, Gilmar y Zito, el club blanco se encumbró en lo más alto del fútbol suramericano. Denominados “el ballet blanco” se robaron los elogios de los espectadores y no sólo eso ya que en esa edición y en la de 1963 se llevaron el título a casa derrotando a grandes de la época como lo fueron Peñarol y Boca Juniors respectivamente.

Estudiantes y el Tri

Los grandes en esa época -finales de los años 60- eran Racing, Independiente, Peñarol, Palmeiras, entre otros. Por eso cuando Estudiantes de la Plata, un equipo humilde, de provincia y sin mayores reconocimientos continentales llegó a la Copa marcó una época. Se clasificó como subcampeón argentino de 1967. En 1968 debutó en el torneo y gracias al coraje, al orden táctico, a las gambetas, al amor propio y, sobre todo a los goles, hombres como Juan Ramón Verón “la bruja”, Carlos Pachamé, Oscar Malbernat, Raúl Madero y Carlos Bilardo, por citar los principales, cautivaron las canchas continentales. Su técnico -el gran cerebro Osvaldo Zubeldía- es ya una leyenda del torneo pues le entregó al fútbol muchas innovaciones tácticas. Pero la gloria de aquel Estudiantes no paró en el 68 cuando sorprendió a todos coronándose campeón, sino que volvió a llevarse el cetro de América en 1969 y en 1970. Toda una hazaña, pues era la primera vez que un club se llevaba tres títulos en el torneo de manera consecutiva. Estudiantes de La Plata, el tricampeón de América.

El Rey de Copas

Peñarol y Santos venían de ganarla pero en 1964 Independiente de Argentina llegó al concurso suramericano para comenzar a escribir su gran historia en el torneo. Ese año se coronó campeón y le entregó el primer trofeo de la hoy Copa Santander Libertadores a Argentina. Un año después ratifico su éxito y consiguió su segundo título. Después vino un ayuno de 6 años para que en 1972 con hombres de la talla de Pancho Zá, Miguel Santoro, Elbio Pavoni y Omar Pastoriza volvieran a llevarse la corona. Desde ese año y hasta 1975 fueron los dueños absolutos de América convirtiéndose en el único club con 6 Copas Libertadores en sus vitrinas (1964, 65, 72, 73, 74 y 75). Además consagraron hombres como Daniel Bertoni y el gran Ricardo Bochini. Nueve años después, en 1984 y todavía con la magia de Bochini acompañada de jugadores como Enzo Trossero, Claudio Marangoni, Néstor Clausen, Ricardo Giusti y Jorge Burruchaga, se llevaron su séptima Libertadores y se quedaron con el título de “Rey de Copas”.

Llega un grande, Olimpia

El Olimpia de Asunción tuvo que esperar muchos años para consagrarse entre los grandes del continente. Si bien jugó la primera final del torneo (la perdió con Peñarol), fue hasta 1979, cuando dirigidos por un ex Peñarol campeón en 1960, Luis Cubilla, y venciendo a uno de los mejores equipos del momento, Boca Juniors, que pudieron dar la vuelta olímpica. Olimpia se metía entre los grandes y rompía con la hegemonía de títulos que llevaban los argentinos, uruguayos y brasileros. Aquella recordada plantilla la conformaban hombres como Hugo Talavera, Rogelio Delgado, Miguel Angel Piazza y Osvaldo Aquino, todos ya leyendas del fútbol de esta parte del mundo. Pero tal vez el más grande de ellos fue su portero. Aquel uruguayo de nacimiento pero paraguayo por adopción que posee el impresionante récord de haber jugado con Olimpia 16 ediciones de la hoy Copa Santander Libertadores. El es Ever Hugo Almeida. Olimpia volvería a ganar la Libertadores en 1990.

El turno carioca

A principios de los ochentas (edición de 1981) la gloria llegó para el fútbol carioca. El Flamengo, el club “o mais querido” se convirtió en el tercer equipo brasilero en llevarse la Copa. (En 20 años de historia solo se habían coronado campeones Santos y Cruzeiro). Aquel Flamengo fue fiel representante de lo que es hoy el fútbol brasilero en donde la magia y picardía de sus jugadores fueron su gran arma. El Flamengo campeón de 1981 deslumbró a todos con el liderazgo de uno de mejores jugadores del mundo, Zico, acompañado de virtuosos y guerreros futbolistas como Júnior, Mozer, Tita, Leandro y Adilio, entre otros. El club carioca marcó una época y en esa edición sólo perdió un partido de los 14 que disputó. Además tuvo al goleador del torneo: Zico, con 11 goles.

El Sao Paulo de Tele

Bajo la dirección técnica de una de las leyendas del fútbol brasilero, Tele Santana, el Sao Paulo se convirtió en el Rey de Suramérica a principios de los años noventa. Se llevó las Libertadores de 1992 (venció a Newell`s Old Boys) y 1993 (derrotó a la Universidad Católica) para así conseguir el bautizo internacional. Con una base compuesta por varios de sus juveniles y de veteranos de gran jerarquía, el club paulista se llevó todo durante ese tiempo. Hoy en día todavía los amantes del fútbol recuerdan a aquel equipo liderado por Zetti, Válber, Antonio Carlos, Rai, Cafú, Muller, Palinha y Toninho Cerezo.

La Copa se va para el Norte

Se terminaba la década de los ochentas y hasta el momento la Libertadores solo había sido propiedad de los clubes del sur de continente. Sin embargo, para la edición de 1989 se rompe con la tradición y un club proveniente del norte se llevó la Libertadores para su casa: Atlético Nacional de Colombia. Con un equipo que sería la base de la Selección Colombia y dirigidos por Francisco Maturana, Nacional se coronó campeón exhibiendo un fútbol vistoso, de toque, de regate, de alegría, de goles. Hoy todos recuerdan aquel onceno que en la final derrotó por penales al Olimpia: René Higuita, León Villa, Andrés Escobar, Luis Perea, Gildardo Villa, Leonel Alvarez, Felipe Pérez, Alexis García, Luis Fajardo, Albeiro Usurriaga y JJ Tréllez.

La época del Virrey

Si bien el gran Boca Juniors de Argentina ya se había llevado los títulos de 1977 y 1978, la mejor época del club porteño en la Libertadores fue a principios del año 2000. Dirigidos por Carlos Bianchi -el Virrey- y con jugadores como Oscar Córdoba, Jorge Bermúdez, Mauricio Serna, Juan Román Riquelme, Gustavo Barros Schelloto, Martín Palermo y José Basualdo, el club Xeneize se convirtió en el gran protagonista del torneo. Su fútbol práctico, bondadoso, seguro de sí, ordenado, ganador, virtuoso le permitió llevarse las copas del 2000, 2001 y 2003. Sus finales en estas ediciones, contra Palmeiras en el 2000, Cruz Azul en el 2001 y Santos en el 2003, son recordadas como las más vibrantes de los últimos tiempos.

¡El segundo Maracanazo!

Ya la copa tenía su nombre actual, Copa Santander Libertadores, cuando la Liga Universitaria de Quito logra por primera vez para su país una Libertadores. Pero la hazaña es aún más completa porque la consiguió venciendo al Fluminense, ante 79 mil espectadores, en el mismísimo Maracaná.

El primer juego de la gran final se jugó en Quitó el 25 de junio. Los ecuatorianos, que ya habían sorprendido a todos llegando a esta instancia, daban el primer golpe al vencer a los cariocas 4 goles a 2. La supuesta revancha para los brasileros llegó el 2 de julio en Río de Janeiro. Al final de los 90 minutos y a pesar de que los ecuatorianos empezaron ganando, Fluminense pudo remontar el marcador al ganar 3 goles a 1 en tiempo reglamentario y forzar los 30 minutos extra. No hubo goles por lo que el título se debió definir desde los once pasos. Al final la suerte -o la precisión- favoreció a los de la Liga y el Maracaná, otra vez, se quedó mudo . ¡Histórico, simplemente histórico!

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