Los materiales que hacen parte de la arquitectura no son decoración. Sin embargo, el cambio en la textura de un pañete, como sucede en algunas de las chimeneas, es un detalle que le añade una experiencia distinta al espacio e influye en el aspecto final.

Un proyecto personalizado permite un muy buen diseño del  espacio. Es el caso de los apartamentos del edificio Ocho 85, un proyecto en donde cada propietario pudo definir elementos tales como dimensiones de puertas, tipo de iluminación o combinación de materiales. El resultado es un lugar hecho a la medida, muy cuidadoso en los detalles, que son los que hacen la diferencia.

En efecto, a cada uno de los tres tipos de apartamentos –de 213, 254  y 326 m2– se les podía dar el acabado escogido en una paleta de ofertas. Nadie con más experiencia para llevar a cabo esta tarea que Arias. El arquitecto es un firme defensor de la importancia del interiorismo para integrar todos los elementos en función de la calidad del espacio y del confort del usuario. “La arquitectura es una totalidad, desde el urbanismo de una ciudad hasta el detalle de un tornillo. Algunos piensan que es el cascarón, pero creo que es el conjunto, pues si no se tiene un mueble especial, la proporción adecuada en una ventana, la iluminación que destaque un detalle arquitectónico o cree una atmósfera, si ese espacio interno no está bien resuelto, de nada vale que la fachada sea espectacular”.

Como filosofía, un cambio en la distribución habitual, en función de los usos. Por esta razón, la alcoba principal está cerca de la zona social, sin una “separación muy dramática” para que las salas no sean espacios poco utilizados y se integren a la rutina diaria. “A muchas personas les puede parecer raro. Pero si uno piensa en que una mañana de domingo se levanta y al abrir la puerta su alcoba se le agranda en 50 o 60 metros cuadrados más, eso es muy agradable”.

El trabajo se hizo respetando unas directrices generales que caracterizan las viviendas de este proyecto: altura de tres metros de piso a techo, lo cual permite una sensación de mayor espacialidad, eficiencia en closets, más sitio para guardar de manera práctica. Se logró amplitud, comodidad y luz natural los baños.

Pero, además, en esta arquitectura interior bien resuelta, “el ‘plus’ está en la personalización, pues un propietario podía solicitar modificaciones sobre planos. Con esta forma de trabajo se evitaron las entregas en obra gris, una modalidad en la que, si bien el dueño termina su apartamento según sus gustos, tiene que encargarse personalmente de esta etapa en la que la presencia de obreros nunca se detiene.

En este caso, en cambio, Nicolás Manrique Construcción les dio a sus clientes la posibilidad de escoger sus cocinas, entre una oferta de alta gama, los pisos, el color de la carpintería, los baños, los materiales, la grifería, en su mayoría elementos importados.