Vamos a hablar un poquito de su vida personal. ¿Quién es Natalia París?

Nací en Medellín, vengo de una familia paisa tradicional y conservadora, con una mamá que ha sido mamá-papá, muy presente, exigente y muy buena mamá, y con un hermanito divino que ha sido como la imagen paterna que he tenido desde que tengo cinco años, cuando nació.

Qué le pasó a su papá…

Murió cuando yo tenía ocho meses. Era piloto y se estrelló en una avioneta contra los cerros de Medellín.

¿Cómo fue su infancia?

Feliz. Estudié en un colegio de monjas, nunca viví la vida tradicional de barrio donde se jugaba en las calles porque vivimos siempre en edificio. Fui muy tímida y muy sola, y nunca estuve en el grupo de las niñas populares de la clase, pero siempre fui líder.
¿Muy sola pero muy líder?

Porque mi temperamento siempre ha sido fuerte. Nunca me la dejé montar. He sido creativa desde chiquita y me inventaba eventos en el colegio, hacía la agenda, los dibujos, y también cuando había que hacer una protesta yo era la que estaba liderando esa protesta.

¿Cómo se manifestó su rebeldía en esa adolescencia?

Cuando los profesores cometían injusticias en el colegio muchos compañeros se quedaban quietos, conformes, pero yo no lo toleraba y organizaba grupos de estudiantes para protestar. Me gané el reconocimiento en el colegio, no por bonita sino por líder y rebelde.

¿En qué momento entra al mundo del modelaje? ¿Cuándo la descubren?

La primera campaña que yo hice fue de pañales, para un periódico, eran fotos en blanco y negro. O sea hace veinte mil años.

¿Qué tal era el mundo del modelaje cuando entra a los 14, 15 años?

Cuando yo empecé a hacer cosas ya más mujercita, el modelaje no tenía la importancia que tiene ahora. Las mujeres famosas eran las reinas de belleza, no las modelos. Pero a mí me encantaba modelar porque me permitía tener plata en el bolsillo.

¿Por qué cree que las modelos tienen fama de superficiales?

Porque la moda es un tema aparentemente muy superficial y la gente tiende a generalizar. Y hay de todo: se conoce gente vacía y pendiente de su fachada, pero también he conocido gente de la moda increíblemente talentosa, espiritual, culta... Me parece injusto esteriotipar a las modelos.

Y en su opinión, ¿por qué esa banalización de la belleza?

Porque las fotos, las cámaras y los reflectores solo muestran lo exterior. La ropa, la cara, la pose. Y las entrevistas que hacen los periodistas refuerzan con preguntas superficiales esa forma banal de ver la belleza. Si hacen muchas preguntas tontas, pues uno las responde de manera tonta. Pero no hay nada superficial, es como todo en la vida.
¿Ese estereotipo ha sido construido por los medios?

En gran parte, porque con los mensajes que envían se hacen generalizaciones injustas. ¿Dónde están las historias maravillosas de personas como Hernán Zajar, un tipo brillante, que viene de abajo, que pone a coser a todas las mujeres de la cárcel, que tiene una gran empresa de moda y abrió almacén en París? ¿Esas son historias superficiales?

Pero yo me refiero más al concepto de la belleza femenina. ¿La belleza no termina por obnubilar la inteligencia, por opacarla? ¿Es acaso una visión machista de lo femenino?

No sé, pero de ser así me parece poco inteligente de los hombres.

Y hablando de belleza, y de hombres, ¿la suya a cuántos ha atraído?

No muchos.

¿Cuántos?

He sido una mujer de muy poquitos hombres, porque no me gustan las relaciones superficiales. A mí me gusta lo intenso y me gusta que cuando tengo a alguien al lado me quiera de verdad.
¿Pero qué… tres, cuatro?

He tenido tres novios, con los que he durado más de cinco años con cada uno. Llevo más o menos un año de soltera y, por primera vez, estoy viviendo algo distinto a lo que he vivido.

¿Mejor la vida de soltera?

Distinta.

¿Se ha casado?

Nunca me he casado.

¿Cómo fue su polémica relación con el narco Julio Correa?

Yo tenía 24 años y lo conocí en Medellín en un curso de buceo. Fue amor a primera vista. Fue intenso y estuvimos muy enamorados.

¿Qué tipo de relación tuvo?

Duramos cinco años, vivimos juntos y tuvimos una hija que se llama Mariana. Hasta que él se murió.

¿Pero usted qué pensaba de que él fuera narcotraficante? ¿No le importó?

Yo en ese entonces no sé qué estaba pensando de la vida. Fue un tema en el que no quise profundizar ni pensar mucho.

Y usted no le preguntaba a él en qué andaba...

Él me gustaba y yo no estaba muy pendiente de sus cosas.

¿Andaba armado?

Sí.

¿Nunca vivió situaciones difíciles como que llamaran a la casa a amenazar, salir corriendo de un sitio porque lo estaban buscando?

No, a mí no me tocó, por fortuna. Creo que lo más tenaz que me tocó vivir con él fue la oposición de mi mamá.

¿Qué le dijo ella?

Me acuerdo una vez, durante el embarazo, en Miami, sentada enfrente de una bahía, nos parqueamos en su carro y me dijo: "O él o yo". Ese momento fue durísimo. Imagínese, mi mamá, una mujer conservadora, abogada, correcta, y que su hija tuviera un esposo así, una pareja así, para ella fue... muy tenaz.

¿Y se alejó de su mamá?

Sí, porque me la pusieron así: si sigue con este muchacho nos pierde a nosotros, pierde a su familia. Y yo dije: "Bueno, entonces me voy...".

¿El amor la llevó hasta ese punto?

Sí. Estaba enamorada.
Y sus hermanos, sus amigas, ¿qué decían? ¿Todo el mundo en contra?

No, mis amigas de ese entonces pensaban igual que yo: no les importaba.

¿Y usted no trató de convencerlo de que se saliera de la mafia?

Claro que sí.

¿Y?

Él tomó la decisión de hacer un arreglo con el gobierno de Estados Unidos. Y esa decisión fue su sentencia de muerte.

¿Por delatar lo mataron?

No sé mucho de ese tema, pero creo que sí.

¿Usted no pensó en el significado de su relación personal después de lo que ha vivido Colombia por cuenta del narcoterrorismo?

Yo no sé qué estaba pensando de la vida, tenía 24 años: no analizaba mucho la situación. Estaba viviendo una vida de mujer casada, una vida nueva en Miami, en embarazo, apostándole al amor.

¿Cómo lo mataron?

En las calles de Medellín. Salió de la casa y nunca volvió. Lo desaparecieron.

¿Usted se arrepiente de haber tenido esa relación?

Esa pregunta me la hizo mi mamá varias veces. ¿Sabe por qué no me arrepiento? Porque si no lo hubiera conocido a él, no hubiera tenido a Mariana, mi hija, que es mi vida. Si tuviera la conciencia que tengo ahora, obviamente nunca lo hubiera elegido a él como pareja, de eso estoy ciento por ciento convencida.

¿Esa relación le generó algún estigma?

Total. Desde el momento de su muerte, que se volvió un escándalo nacional, mi carrera se partió. Quedé como la novia del narcotraficante, y a eso súmele lo que hablábamos ahora sobre la idea generalizada de que el mundo del modelaje es superficial, y a eso súmele la imagen de tonta que me han hecho toda la vida... Creo que es un karma que llevaré siempre. Porque han pasado nueve años desde que Julio se murió y míreme aquí, hoy, hablando todavía de lo mismo.

Para no hablar de la actriz que la representa en la novela de Caracol, El cartel de los sapos....

Y aparte de que ese personaje de la novela sale tergiversado, exagerado, ridiculizado y dañino, como lo hacen todo aquí.

Pasando a otro tema, después de 20 años de modelaje y de haber tenido una carrera muy exitosa, ¿cómo se siente como mujer?

Me siento muy feliz, muy a gusto con la vida que tengo, muy madura. Una guerrera llena de cicatrices, porque no me ha tocado fácil.
¿Cuál cree que ha sido el secreto de su éxito?

La creatividad, la inteligencia y la capacidad de trabajo.

Hoy en día tiene una empresa exitosa. ¿Cómo la creó?

Por las ironías de la vida. Cuando mataron a Julio, me cancelaron casi todos los contratos y lo único que tenía en ese momento era un bronceador que había sacado con mi nombre. Entonces, a falta de contratos de modelaje me dediqué a sacar más productos. Hoy tengo más de 25 en las cadenas más grandes del país como el Éxito, Carrefour y Fedco, y en varios países de América Latina. Seguramente va a ser la empresa de la cual viva en el futuro. ¿Irónico, no?
¿Por ese tiempo le cancelaron la visa?

Ese fue otro golpetazo, que pasó más o menos al año de la muerte de Julio. Entonces dije: "No, mierda, qué voy a hacer", y lo único que tenía por hacer era el bronceador que había sacado. Entonces me dediqué a eso: estudié Publicidad, me puse a mirar qué otros productos nuevos podía sacar, a diseñarlos, a pintar...

¿Y por qué le quitaron la visa?

Yo creo que por mi relación con Julio.
Usted ha sido un símbolo sexual en Colombia. ¿Le preocupa el paso del tiempo, que se vayan acabando los contratos? ¿Qué ha pensado al respecto?

Claro que me preocupa, ¿quién quiere envejecer? Nadie. Ni siquiera una persona que no viva de su apariencia física; pero creo que uno va adaptándose a los cambios con el paso del tiempo.

¿Cómo lo está asimilando?

Trato de pensar muy positivo y de mirar muy hacia adentro. Desde hace muchos años practico la meditación y eso me da mucha calma, porque el día a día siempre te está haciendo pensar en todas las cosas externas y eso te llena de miedos. A medida que pase el tiempo espero estar mucho más sólida, y a lo mejor en un futuro cercano ya ni siquiera me preocupe.
¿El modelaje es como sale en las películas, de gran intensidad?

Es peor. En esos días de fotos yo llego cuando ya no hay sol, ya no hay luz, muerta, agotada. Hay veces que llego tan cansada que ni me baño: me acuesto y quedo desmayada hasta el otro día. Pero soy muy buena vida también y me las arreglo para vivir lo más rico que pueda. Viajo mucho y disfruto estar en mi casa.
¿Y qué hace en la casa?

No veo televisión casi nunca, ni noticias, porque prefiero hacer algo que me haga sentir bien, y los noticieros lo deprimen a uno. Entonces leo, me gusta leer. También soy melómana, la música es como mi gran pasión.

¿Qué le gusta leer?


En una época, cuando estaba más chiquita, leía a Osho y a Chopra, dos líderes espirituales. Pero ahora me gusta leer sobre la nueva energía, que es un tema muy trascendental y que aborda temas paranormales.

El último libro que leyó…

Los tiempos finales, de Kryon.
¿De qué habla el libro?

De los tiempos finales, del fin del mundo. Me gusta leer sobre la nueva espiritualidad.
¿En qué consiste esa espiritualidad?

Se trata de una búsqueda para entender el porqué de muchas cosas: ¿para qué estamos acá? ¿Cuál es la finalidad? ¿Cómo podemos mejorar cada cosa en el estado actual en el que vivimos? Es una búsqueda espiritual que he tenido.

¿De verdad cree en eso?

Mi vida ha sido una búsqueda permanente.

¿Y cómo es esa búsqueda?

He hecho de todo. He estudiado numerología, y hasta tuve un grupo de oración en mi casa.

¿Y qué dicen los números de una persona?

Los números te dicen acerca de la persona lo que la persona no te está diciendo. Vas como identificando más el tipo de persona que conoces, es chévere.

¿Después de los números qué siguió?

Estudié un poco de astrología. Después vino un grupo de oración y después estuve en un grupo liderado por un chamán y hacíamos tomas de yagé.


¿Y por qué con yagé?

El yagé es como una planta que tiene el poder de sanar. Yo no he sentido que tenga que sanar nada ni que tenga que perdonarme, lo veo como un instrumento para tener contacto con otra dimensión. Siempre he tenido esa curiosidad.
¿Cómo es esa otra dimensión?

Tú entras en otro plano de conciencia que en sano juicio no eres capaz de ver, y entonces alcanzas a ver otra realidad. Es una planta que cuando te la tomas entras en un estado de lo que tienes que sanar. Por ejemplo, si tú tuviste una muerte dramática en otra vida, el yagé te permite ver la causa de esa muerte, cosa que te permite sanar en el momento actual algo psicológico que tengas y de lo que no eres consciente. Es como una terapia pero a otro nivel.

¿Y eso le ayudó?

Sí, me ayudó a entender casi con certeza que sí existe otro plano, que sí existen otras vidas.

¿Cree en Dios?

Sí, creo en Dios, pero creo de una manera diferente.

¿Cómo es ese Dios?

No es como ese Dios que nos ha metido durante años la Iglesia católica. Todas las religiones nos han pintado un Dios que no es, creo que después de toda esta búsqueda mi conclusión es que nosotros somos los creadores.
Dios está en cada persona entonces.

Sí, creo más en eso, creo en el poder que tenemos los seres humanos.
¿Cree que el centro del universo no es Dios, sino la mente humana?

Nosotros somos los creadores de nuestra vida, de nuestra felicidad, de nuestro sufrimiento. Esa es la verdad a la que yo llegué después de toda esta búsqueda que he tenido y lo he comprobado ciento por ciento.
¿Ha consumido alguna droga?

Sí, he probado la marihuana, pero la verdad es que soy una mujer muy sana.

¿Cree que se debería legalizar la droga?

No, no creo que sea buena idea, dispararía el consumo.

¿Qué les responde a muchas feministas que critican a las mujeres que viven de su belleza o de su cuerpo?

¿Qué les voy a decir? Que cada quien tiene su punto de vista y la verdad me es muy indiferente lo que ellas opinen.

¿Qué diferencia cree que hay entre la sensualidad, el erotismo y pornografía?

Las tres son deliciosas pero completamente diferentes. La sensualidad tiene que ver con la insinuación, el erotismo con la sensación y la pornografía es como un desahogo de las dos anteriores.
¿Le gusta el sexo?

Me gusta mucho, como a todo el mundo.

El tema de las experiencias homosexuales está como de moda. ¿Tuvo alguna vez una experiencia homosexual o se dio besos con alguna mujer?

Mi respuesta seguramente no les va a gustar a muchos hombres porque es una fantasía que ellos tienen, pero nunca he besado a una mujer. Sí lo haría en una película, por ejemplo.

¿Haría un trío?

No me ha tocado, pero me considero una mujer de mente abierta.

¿Se ha filmado en la cama?

Me gustaría.

¿Por qué no lo hace?

Porque me parece muy peligroso.

¿Peligroso por qué?

Porque ahora todo termina en internet. Solo con pensar en eso se me quitan las ganas.

¿Cómo fue su primera vez?

Yo no sé, ya ni me acuerdo, pero fue con mi primer novio con el que duré siete años.

¿Le gusta la pornografía?

No mucho.

¿Ha sido infiel?

Sí. Una sola vez y me supo a cacho.

¿Ha estado en una orgía o la ha visto?

Nunca me ha tocado una orgía, no entiendo dónde están esas fiestas...

¿Cómo se ve en 15 años?

Manejando mi propia empresa, dedicada a mi familia y ojalá con un buen tipo a lado.

¿Se ha puesto a pensar qué significa vivir en un país como Colombia, con tanto problema y lo que usted ha vivido?

Lo he pensado mucho. Este es el país que nos tocó, este es un país que nos hace ser lo que somos. El colombiano es recursivo, apasionado, creativo, vive todo con pasión y eso también es producto de lo que nos ha tocado vivir. Yo, la verdad, vivo muy orgullosa de ser colombiana, me encanta, sobre todo cuando vuelvo de otros países.

¿Cómo ha vivido el tema de la violencia?

Me han tocado todas las épocas de la violencia reciente. Me acuerdo en la época del colegio que íbamos a discotecas en Medellín y había balaceras. La hija de la mejor amiga de mi mamá murió en una de las bombas que puso Pablo Escobar.

¿Qué lección le ha dejado todo esto que ha vivido como ser humano y como ciudadana?

Mucha conciencia por el sufrimiento, generosidad de mi parte cuando puedo ayudar y ser agradecida con la vida.

¿Qué relación tiene con la política?

Cero. No tengo ninguna relación y nunca me ha interesado mucho el tema. Mi relación con la política es cuando voto.

¿Y por quién votó?

Voté por Uribe y después por Santos.
¿Se lanzaría a la política?

¿Qué?

¿Se lanzaría a la política?

Nunca en la vida.

¿Seguro?

Segurísima.

Pero lo han hecho muchos actores y personas de la farándula aprovechando su popularidad...

Pues respeto mucho su punto de vista y no soy quién para juzgarlos. De lo que estoy ciento por ciento segura es de que yo no haría semejante cosa.
¿Cuáles cree que son los grandes problemas de este país?

El primero, la guerrilla; el segundo, la corrupción, y el tercero, el narcotráfico.
¿Qué consejo le daría al nuevo presidente de Colombia?

Que piense en el diálogo para solucionar los problemas.

¿Cómo cree que se puede solucionar el problema de la guerrilla?

Con diálogo más que guerra. Llegar a acuerdos. En una guerra nadie sale ganando.

¿Y por qué no hemos podido?

Porque hay mucha desconfianza. Hay que ceder de las dos partes.
¿Y el narcotráfico cómo cree que se pueda acabar?

¡Uh! Qué pregunta tan difícil. Quién sabe la respuesta. Ningún presidente ha podido…

Porque me dijo que no está de acuerdo con la legalización de la droga...

Yo creo que acabando la corrupción, porque los narcotraficantes siguen ahí vivitos y coleando. Vivimos en un país que tiene la cultura del dinero fácil y le gusta el atajo. Por eso parte de la propuesta de Mockus era buena, el tema central está en la cultura, pero sería un cambio de muchísimos años.
¿El nombre Luis Carlos Galán qué le dice?

Un líder que simboliza la justicia y la ética.

¿Cree que Colombia es un país machista?

Sí, mucho.

¿Lo cree o lo ha vivido?

Lo he vivido en las relaciones. Somos muy machistas.
¿Se ha operado?

Sí.

¿Qué?

Las 'pochecas' cuando tenía 18 años.

¿Cuál cree que es la mayor virtud de los colombianos?

La creatividad y la tenacidad.
¿De qué se arrepiente?

De nada.
¿Cómo le gustaría que la recordaran?

Me gustaría que me recordaran como lo que he sido, ni más ni menos. Como una mujer muy trabajadora, luchadora y frentera ante la adversidad.

¿Cómo le gustaría morir?

No me gustaría morirme.
¿Qué es lo más loco que ha hecho?

Saltar en paracaídas. No lo vuelvo a hacer en mi vida.
¿Lee Semana?

Algunas veces. Después de esta entrevista me toca suscribirme.
¿Qué opina de las chuzadas del DAS?

Pienso que es un irrespeto a la privacidad y que debería ser castigado drásticamente, porque eso es un vicio que ha existido toda la vida en Colombia.
¿Qué consejo le da al ex presidente Uribe?

Le agradezco lo que hizo por el país. Pero ahora es tiempo de que se tome un merecido descanso.
¿Por qué se desnudó en SoHo?

Me gustó mucho la idea de que toda la revista fuera para mí y expresar mi creatividad en un medio tan importante.
¿Qué le dice al lector de SoHo que está disfrutando de esta revista con sus desnudos y con todas las historias que hay en torno a usted?

No sé, que la disfruten. Fue hecha con la experiencia de muchos años de carrera, con muchísimo amor y con muchísima conciencia.

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