El 5 de junio, en Toulouse, por la primera ronda del Mundial de Francia 1938, Cuba igualó 3-3 con Rumania tras los 90 minutos iniciales y el correspondiente alargue de media hora. Como se trataba de un torneo con eliminación directa, los dos equipos -tal como lo disponía el reglamento en ese momento- volvieron a enfrentarse cuatro días después en el mismo escenario para liquidar el pleito. Al llegar al estadio municipal, el entrenador cubano José Tapia dispuso que salieran a la cancha los mismos once futbolistas que habían actuado en el debut. Sin embargo, el arquero titular, Benito Carvajales, solicitó a Tapia que su lugar fuera ocupado por su suplente, Juan Ayra, para poder intervenir como comentarista en la transmisión del juego que llevaría adelante una radio de su país. Con Ayra bajo los tres palos y Carvajales en la cabina, Cuba venció a su rival europeo por 2 a 1. Tras la victoria, la escuadra centroamericana viajó a Antibes para enfrentar a Suecia en cuartos de final. Ese día, 12 de junio, no hubo cobertura radial, de modo que Carvajales le pidió al entrenador recuperar su puesto en el arco. El técnico accedió, aunque luego maldijo que justo ese día la emisora no cubriera las acciones del match. El “comentarista” se comió ocho goles y Cuba quedó eliminada del campeonato.

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