Es una prenda legendaria y útil, pero, la verdad, hoy pocas son dignas de uso. Si acaso, las comunes y corrientes: no muy anchas, no muy ceñidas al pernil, de un solo color o máximo dos. A continuación, el listado de sudaderas que le hacen daño a la reputación propia y al ojo ajeno, además de afectar el promedio de buen gusto del colombiano: las blancas, las pastel, las que suenan al caminar, las abrillantadas, las de material tipo toalla, las que tienen una especie de peluche por dentro, las mallas, las de red respiradora en las axilas.

¿Una buena piyama puede reemplazar la sudadera?
Ya entendemos: usted cree que pasa desapercibido cuando compra huevos y leche en la tienda de la esquina en piyama y chanclas, porque supone que la gente piensa que está en traje deportivo. Lo que no está calculando en esa ecuación es que la gente no es boba y que uno nunca debe salir de la casa en traje de dormir. Una piyama es una piyama, y se nota a leguas por el material delgado y a veces sedoso, el botón que hace las veces de bragueta y la caída que roza la zona oval.

¿A qué edad se debe dejar de usar sudadera?
Se conocen casos exitosos de gente que logró pasar toda su vida sin ponerse una sudadera. Pero son pocos, y, según fuentes consultadas, Rodolfo Llinás está estudiando su cerebro para saber cómo alcanzaron tan magno logro. Pero si ya se lanzó al agua y decidió ponerse una, entienda que después de los 50 ya se empieza a ver triste. ¿O no ha visto al Bolillo Gómez dirigiendo un partido en tan ponderada vestimenta? Dejemos algo claro: un viejo en sudadera gris ratón, desgastada, con caucho en las mangas y los tobillos se ve tan degradante como un joven con anillos de oro.

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