Fernando Ruiz. Ministro de Salud.
Bogotá Febrero 10 de 2020.

Entrevista

La maratón de Fernando Ruiz, el ministro de la pandemia

Por: SoHo

Noches sin dormir, días llenos de ansiedad, estar de un lado a otro y no poder compartir durante dos años y medio con su familia, son solo algunos de los obstáculos que por el covid-19 vivió el ministro de salud que deja el cargo el 7 de agosto.

5/8/2022

Era 3 de marzo de 2020 y faltaban 72 horas para que en Colombia se confirmara el primer caso de covid-19; fue ese día cuando Fernando Ruiz Gómez asumió como nuevo ministro de salud del gobierno de Iván Duque, que está por terminar. La pandemia que paralizó al mundo con cuarentenas que parecían sacadas de la ciencia ficción sería su reto, aunque en ese momento lo creía pasajero, uno más de los durísimos retos de salud en este país, porque era inimaginable lo que se vendría en cuestión de semanas.

Tan solo 17 días después, él estaba parado a la izquierda del presidente Duque, quien hablaba desde su atril en la Casa de Nariño en una alocución que quedará guardada para la historia. Ruiz, un bogotano de 64 años, vestía una camisa azul clara y un saco azul oscuro sin corbata, en su rostro se veía el agotamiento de un día que había sido pesado mientras se tomaban decisiones. “Aplicaremos un aislamiento preventivo obligatorio para todos los colombianos desde el martes 24 de marzo a las 23:59 hasta el lunes 13 de abril a las 00:00 horas”, fueron las palabras más importantes, inéditas, del mandatario colombiano, que confirmaron que lo peor que habíamos visto por televisión en Europa y Estados Unidos, había llegado a Colombia.

“Esos primeros días fueron volcánicos, realmente de un momento a otro nos vimos envueltos en una real situación de emergencia”, recuerda Ruiz, máster en economía y médico que hizo estudios de posgrado en Harvard. A pesar de sus conocimientos académicos, él y sus colegas estaban por entrar a un desconocido y oscuro túnel al que apenas le empezamos a ver la luz después de más de 24 meses.

El presidente Duque terminó su inolvidable alocución, en la que estuvo acompañado de siete expertos, la directora del Instituto Nacional de Salud, la vicepresidenta Ramírez y el ministro Ruiz; y a pesar de que la orden del presidente aplicaba tres días después, esa noche Bogotá ya vivía el encierro de la cuarentena que había ordenado la alcaldesa Claudia López en medio del simulacro que también había en otras regiones del país. El panorama era inverosímil, pero, insiste Ruiz Gómez en esta conversación con SoHo, aún no se dimensionaba el alcance que tendría la emergencia. “En las próximas semanas podemos quitarle velocidad al coronavirus”, fue una de las frases quizá ingenuas del presidente en su discurso, que quedó retumbando en la cabeza del ministro Ruiz, quizá como un aliciente.

“Ni los expertos ni nadie más se imaginaba que el virus iba a tener esa extensión”, reconoce Ruiz, quien había sido viceministro de salud durante el gobierno Santos. La percepción que tenían muchos era de corto plazo, como quizá la mayoría de los colombianos: “Hablando con Carlos Álvarez, que es un infectólogo muy eminente del país, decíamos que no creíamos que el virus se extendería por Colombia; es decir, se había podido controlar el ébola en África, se habían podido controlar otros brotes como H1N1 que se pudo incluso delimitar, no creíamos nunca que esto fuera a ser una pandemia de nivel mundial”, enfatiza el ministro saliente.

Con el paso de los días, mientras las cuarentenas se extendían, los contagios crecían y se reportaban más muertes, el ministro de salud se convirtió en el más reconocido del gabinete, como no había ocurrido nunca con un funcionario de ese sector. Todos los días los colombianos en medio del encierro asistían a las de 6 de la tarde a “Prevención y Acción”, el programa diario del presidente en el que Ruiz era la cara visible que le daba luces a un país lleno de incertidumbre de cómo iba la pandemia. “Todo el mundo estaba absolutamente interesado y asustado con el tema y la presión era muy dura”, admite Fernando Ruiz que por estos días recibe homenajes en varias ciudades del país.

A pesar de la impopularidad del presidente Iván Duque que termina superando el 60%, funcionarios como el director del DANE, Juan Daniel Oviedo, el ministro de Hacienda, José Manuel Restrepo y el ministro de la pandemia, Fernando Ruiz, han recibido elogios por su desempeño en medio de la pesadilla que comenzó en marzo de 2020. Los días eran largos y las noches para dormir cortas mientras se recibían reportes desesperantes de brotes en ciudades, de colapso de las UCI y se tenían que ordenar nuevos confinamientos.

“Al día a mí me llegaban cientos de mensajes de directores de hospitales, de gobernadores, de la gente, buscando qué medidas tomar, todos preguntaban cómo actuar”, recuerda esa angustia el ministro en este diálogo. Y bueno, lo otro era la intensidad del trabajo: “La última llamada que tenía con el presidente Duque era las 12 o 1 de la mañana y la primera era a las 5 de la mañana”.

Así las cosas, hubiera sido normal que al ministro de Salud su salud le pasara una cuenta de cobro, pero increíblemente a pesar de verle la cara de frente al coronavirus por todo el país, nunca terminó contagiado de covid. Pero ante el dramático desgaste que implicaba liderar la lucha contra la pandemia, confiesa que le dijo al presidente Duque que le debían poner un freno al estrés y la angustia que les generaba la dura realidad que había en el país hace 2 años.

“Sentí que no estaba durmiendo y que por supuesto era importante hacerlo, así que en un momento le dije al presidente: ‘esto no es una carrera de 100 metros, sino que va a ser una maratón, de manera que uno tiene que dosificarse y entender que el esfuerzo va a ser de largo plazo’, ahí yo creo que decidí tranquilizarme un poco”, señala hoy cuando está a punto de terminar su última semana laboral al frente del ministerio más estresante de esta Presidencia.

Aunque en teoría Ruiz llegó al cargo como parte de un acuerdo burocrático, incluso en entrevistas él reconoció que era una “cuota” del exvicepresidente Germán Vargas Lleras, su gestión terminó alejada de un cariz politiquero y lo fue más técnico. “Siento que de alguna manera toda la vida me había venido preparando para esto”, una paradoja porque al mismo tiempo insiste en que nunca pensó tener que ordenar el cierre de su país por una pandemia como esta. “Yo fui salubrista, tengo un doctorado en salud pública, me tocó la epidemia del brote de zika y el brote de chikungunya, cuando fui viceministro de salud”. Y aunque la gravedad del covid lo sorprendió, revela que en una conversación hace unos años con la eficiente directora del Instituto Nacional de Salud, Martha Ospina, ambos coincidieron en que unos de los riesgos a futuro -este futuro de hoy- para la salud del mundo, era una eventual epidemia de coronavirus.

“De alguna manera me sentía predestinado para esto, la vida o el destino me pusieron en un punto en el cual se me necesitaba, yo creo que podía desplegar todo lo que conocía y también me pude rodear de gente experta, con las competencias para poder trabajar”, agrega el ministro de la pandemia que devela que sí vivió lo que llama “un choque inicial” cuando la incertidumbre se mezclaba con el temor de que el covid fuera el final de todo. “Después de eso nos perdimos todos en la inmensidad de luchar contra el virus durante esos 870 días que llevamos en este proceso”, un número que saca Ruiz de la manga, pero que es también la demostración de que marcaba cada día con una X.

En medio de la pandemia ha habido unos días más difíciles que otros, como el momento en que falleció su mamá, doña Amparo Gómez de Ruiz en la atípica Navidad de 2020. Fue una pausa obligada, rápida y dolorosa en medio de su trabajo, pero tuvo que sobreponerse de inmediato en medio de mensajes de aliento que le llegaron de todo lado: “tenemos la certeza de que su señora madre falleció llena de orgullo”, le dijo el presidente Duque en su programa de televisión. Un día después, el ministro Ruiz en reuniones de planeación y dando entrevistas explicando cómo iba a ser el plan de vacunación contra el covid, cuyos contratos se acababan de anunciar.

La vacunación, según cuenta el ministro en esta entrevista, fue el momento de mayor ansiedad y emoción. La llegada del primer lote de vacunas de Pfizer para empezar a vacunar el 17 de febrero de 2021, fue un alivio en medio de las críticas y la presión que arreciaba porque los vecinos, incluido Venezuela, ya estaban vacunando a sus ciudadanos. Pero el desquite en la carrera de casi mil días que estaba llevando el ministro llegó con el paso del tiempo, ahora con la carta de presentación de casi 90 millones de dosis aplicadas entre primeras, segundas dosis y las de refuerzo.

El esposo de Liz y el papá de Luciana apenas recuperará plenamente sus funciones familiares después de las 3 de la tarde del 7 de agosto cuando se haya posesionado la nueva ministra, Carolina Corcho y por eso en casa ya hay planes para esa fecha. “No he llevado a Luciana a vacaciones en 3 años. Nos vamos el 8 de agosto”, lo dice rápido, pero lo que implica es por supuesto gigantesco: llegará a la meta -por lo menos su meta- de la maratón, la que le habló al presidente Duque.

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