WARSAW, POLAND - MAY 9: Russian Ambassador Sergey Andreev stands between Pro-Ukraininan demonstrators after he was covered with red substance when he was trying to lay a wreath on Russian Victory Day in Warsaw, Poland on May 9, 2022. (Photo by Stringer/Anadolu Agency via Getty Images)

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Pintura, huevos, tomates y zapatazos para los políticos

Por: Soho.co

El embajador de Rusia en Polonia terminó bañado en pintura como protesta a la guerra en Ucrania. Le traemos esta antología de pintadas y ‘proyectiles’ que han recibido mandatarios en Estados Unidos, Francia, México, Bolivia y hasta en Colombia.

10/5/2022

Ocurrió en Varsovia. El embajador de Rusia en Polonia, Sergei Andréiev, desatendió la recomendación de sus asesores y del alcalde de la ciudad y acudió al mausoleo del cementerio para rendir un homenaje a los soldados soviéticos que murieron durante la Segunda Guerra Mundial. Allí lo esperaban manifestantes con banderas de Ucrania.

Al diplomático le lanzaron pintura roja en su cara y parte de su vestido, mientras intentaba participar en la conmemoración del Día de la Victoria para recordar cuando la Unión Soviética venció a la Alemania nazi. Ese día está en el olvido porque entre los activistas lo que está presente es la invasión rusa iniciada en febrero en Ucrania. El embajador, más provocador aún, defendió la actuación de su país y, ya pintado, dijo estar “orgulloso” del presidente Putin al tiempo que reclamó para Rusia las regiones del este ucraniano.

Manifestantes lanzaron tarros de pintora roja contra el embajador ruso

La respuesta de la Federación Rusa llegó a través de un comunicado difundido en aplicaciones de mensajería en el que el gobierno de Putin afirma que no se dejarán “intimidar” por lo sucedido y enviarán una “firme protesta” al gobierno de Varsovia por permitir el hecho. Al tiempo, solicitaron garantizar la seguridad absoluta para que el embajador pudiera realizar la ofrenda floral. El acto es un más de las protestas antirusas que se extienden en Europa y que han terminado por ejemplo en vandalismo contra las figuras de cera del presidente Putin en los museos.

¿Un tomate o un zapato pueden matar a un presidente?

La pintura roja también le cayó encima a una alcaldesa en Bolivia. Patricia Arce había sido electa por el partido del expresidente Evo Morales y durante las manifestaciones que alegaban fraude electoral en el país, una multitud irrumpió en las oficinas de la funcionaria, la sacaron de allí, la trasquilaron, la obligaron a caminar descalza varios kilómetros y la pintaron de pies a cabeza.

Hoy Arce, que comparte apellido con el presidente su país, que es de nuevo de su partido, es senadora por Cochabamba; pero recuerda el episodio con amargura porque según ella hubo falta de acción de la policía para rescatarla y evitar que la mataran.

Quien tenía ese temor era Donald Trump, según lo revelado hace una semana en una declaración a una corte de Nueva York. El paranóico expresidente de Estados Unidos aseguraba en la grabación que le daba miedo que lo pudieran impactar con tomates, piñas o plátanos.

“Quería que la gente estuviera preparada porque nos alertaron sobre lo que iban a hacer con las frutas (…) los tomates son malos, por cierto, pero algunas frutas son mucho peores”, fue su curiosa comparecencia. Durante la campaña, en 2016, un tomate lanzado por un estudiante de la Universidad de Iowa alcanzó a pasar cerca de Trump sin impactarlo.

Quien esquivó muy bien dos golpes que pudieron ser fuertes fue otro republicano, el expresidente George W Bush, cuando en 2008 un periodista iraquí le lanzó dos zapatos durante una conferencia de prensa en Bagdad. “Toma tu beso de despedida del pueblo iraquí, perro”, le gritó Muntadhar al Zaidi, quien hacía parte de una cadena de televisión. “Esto es por las viudas y los huérfanos y todos los que murieron en Irak”, agregó cuando lanzó el segundo.

Bush terminó ileso, aunque una de sus funcionarias terminó con heridas en un ojo por el revuelo que causó el hecho entre los guardaespaldas del entonces presidente estadounidense. Al Zaidi fue llevado preso durante más de dos años y denunció que fue torturado, sin embargo, desde el primer momento se convirtió en un símbolo para el mundo árabe antiyankee.

Los zapatos, según medios internacionales, fueron destruídos, aunque una réplica está exhibida en un pequeño museo de Nueva York para rememorar la protesta contra la guerra de Irak.

Recientemente el presidente francés Emmanuel Macron recibió unos pequeños pero molestos proyectiles: tomastes cherry. Unas horas después de haber ganado la segunda vuelta, Macron fue a visitar un mercado cerca de París, a donde se trasladó la molestia e inconformidad que ha marcado a su gobierno. Para el mandatario no es la primera vez que se las tiene que ver con el lanzamiento de comida en señal de protesta, en septiembre de 2021 fue atacado en la ciudad de Lyon con el lanzamiento de un huevo que pegó en su espalda pero no se rompió.

En Colombia no se salvan

A quien sí le rompieron y de qué manera un huevo, fue al exsenador y entonces asesor presidencial de Uribe, José Obdulio Gaviria. Él estaba en la Universidad de Caldas, territorio hostil para el uribismo a pesar de estar en la conservadora Manizales e iba a presentar un libro sobre “las mentiras” de la parapolítica. Al llegar, un joven le estalló el huevo en la cabeza, momento que quedó inmortalizado en una fotografía en la que se ve con claridad la yema cayendo por la mitad de los ojos de Gaviria.

Años después, el ideólogo del uribismo recordó el episodio porque a Timochenko le lanzaron piedras y huevos en un evento de campaña cuando intentó ser candidato presidencial del partido Farc en 2018.

En los años recientes, el expresidente Uribe ha sido víctima de ‘tomatazos’ en Soacha, donde aún le cobran los falsos positivos de jóvenes del municipio y abucheos en diferentes regiones del país. Sin embargo, el campeón de esas rechiflas fue sin duda el expresidente Juan Manuel Santos, que se volvió profundamente impopular por las negociaciones de paz que adelantaba en cuba. Lo silbaron en calles de Cartagena y Medellín, en los juegos mundiales de Cali, en la marcha contra el terrorismo y el ‘Campus Party’ en Bogotá y hasta en el festival vallenato de Valledupar.

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