Para que seguir con la ilusión por todo lo alto y las expectativas bien firmes, desde aquí les vamos a presentar el análisis más exhaustivo (no), analítico (tampoco) y mesurado (aún menos) de los equipos que iban a luchar por esa competición. Y lo haremos a través de sus directores técnicos, porque somos gente organizada y disciplinada (más en tiempos difíciles). Volverá la Copa América entre el 11 de junio y el 11 de julio de 2021 y, para entonces, ustedes sabrán más que nadie... Ya vendrán las Eliminatorias Suramericanas al Mundial de Catar 2022.

 

Argentina

Lionel Scaloni

Foto: Getty Images.

Desde hace década y media los seleccionadores argentinos cargan con la misma losa: no ganar nada pese a tener al mejor jugador del mundo. Pékerman, Basile, Maradona, Sergio Batista (este al menos se llevó los Juegos Olímpicos...), Sabella, “Tata” Martino (mérito doble, tampoco campeonó en Barcelona), Bauza y Sampaoli. El otro año, quien lidiará con la sombra del fracaso (y de Messi) es Lionel Scaloni.

Cuando un jugador demuestra tanto pundonor como carencias, se dice que tiene “oficio”. A Lionel Scaloni se le recuerda con mucho oficio. Cantidad. Exagerado de oficio. Presión fuerte, ordenaditos todos, amarrando atrás. Los jugadores cancheros suelen evolucionar a entrenadores defensivos. Curiosamente, los peloteros fantasiosos también se convierten en directores técnicos conservadores, lo que nos lleva a una triste conclusión.

En fin, Scaloni no enamora, pero ¿qué más da? En un torneo corto se funciona por inspiración. Igual lo adecuado es tirar los dados al aire y esperar que caiga una buena jugada. Si a otros les salió…

 

Colombia

Carlos Queiroz

Foto: Getty Images.

Hubo un tiempo en que lo mejor de Queiroz era su aspecto. Sí, le sucedió a Vicente del Bosque en el banquillo del Real Madrid, en 2003, y la explicación oficial del club (es difícil justificar echar a un tipo con dos Copas de Europa el mismo día que gana su segunda Liga) fue que necesitaban alguien con imagen más moderna. Lo que se puede entender como un claro ataque contra los calvos. Pero es eso, que a Queiroz lo llevaron al Madrid por guapo, estiloso y distinguido. Lo era y lo es. Aquello empezó muy bien, pero después se pudo comprobar que fútbol, discotecas y campañas publicitarias son malos compañeros. Los jugadores, pendientes de cualquier cosa que no fuera la pelota, desfondaron. Fracaso absoluto, y don Carlos, despedido. Empieza su particular odisea. O reanuda, ojo, porque Queiroz ya había sido antes seleccionador de Emiratos Árabes Unidos y de Sudáfrica. Buenos resultados, además. Hay técnicos así, más cómodos con el trabajo estacional de combinados que con el día a día de un club. Si se tiene don de gentes, facilidad para los idiomas y sonrisa fácil, ya está el pack ideal. Y a él le sobra todo eso.

Así que se fue a Portugal. Saudade. Últimos coletazos de una generación dorada. Eliminado por Alemania en una Eurocopa, eliminado por España en el Mundial. Siguiente parada: en la exótica Persia. Y al fin que llega a Colombia, como sucesor de la era Pékerman. De más a menos. Buena primera fase de la Copa América, debacle en los cruces frente a Chile. Penaltis. Llanto y crujir de dientes. El año que viene Queiroz jugará en casa, con muchas cosas a favor y algunas otras en contra. Principalmente la presión. Pero puede que demuestre que no es solo un tipo elegante (que lo es).

 

Brasil

Leonardo Bacchi

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Seguramente Tite no tenga tanto ascendente futbolístico como Dunga o Luiz Felipe Scolari. Dos campeones del mundo. Pero del pasado no se vive, y si a Dunga lo dejaron fuera de una Copa América en fase de grupos, Scolari directamente fue arrollado por Alemania. En casa. Maracanazo 2.0. Así las cosas, el trabajo de Tite parece solvente. Y es un poco más simpático que los anteriores. No mucho más, pero algo.

Sus críticos dicen que, teniendo el mejor equipo del torneo, no fue capaz de superar los cuartos de final en Rusia 2018. Quienes lo defienden argumentan que Bélgica tuvo (bastante) suerte. Los resultadistas se amparan en su Copa América de 2019. Los periodistas intentamos sacarle titulares explosivos, pero no hay manera. Gran favorito. Sonreirá, pero poco.

 

Chile

Reinaldo Rueda

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Cuando el colombiano empezaba a entrenar, muchos de sus jugadores no habían nacido. Es más, cuando él empezaba a entrenar, Bilardo estaba en Argentina; Sacchi, en el Milán, y Kurt Cobain aún no llevaba camisetas de franela. Se las sabe todas. Chile lleva unos años, desde al menos la época Sampaoli, con un estilo fácilmente reconocible. La etapa más exitosa de siempre, dos Copas Américas y otro par de cuartos puestos. Si algo funciona, para qué cambiar. Volverá a ser correoso, volverá a poner en problemas a casi cualquiera, volverá a competir por encima de lo que muchos consideran sus posibilidades. Y Reinaldo Rueda seguirá rechazando ofertas de clubes.

 

Ecuador

Jordi Cruyff

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Johan Cruyff fue un genio. Primero como jugador, entrenador más tarde. Pero resulta que Johan era también hombre familiar, y veía por los suyos, dando oportunidades profesionales a vástagos y allegados. De esa forma jugó Jordi Cruyff en el Barcelona. No era malo, pero chirriaba. Del yerno, un portero llamado Jesús Angoy que acabó pateando en fútbol americano, prefiero no acordarme...

Ahora dirige a Ecuador. Desde enero de 2020. Como jugador se retiró en La Valletta, y como entrenador su currículum se reduce a un equipo en Israel, otro en China y la selección ecuatoriana. Lo bueno es que acude sin presión. Lo malo tiene pinta que será todo lo demás…

 

Venezuela

José Peseiro

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Portugués. Jugador discreto en ese país donde el fútbol es un arte tan etéreo, tan hermosamente desganado, que ser torpe debería estar prohibido. Asistente de Carlos Queiroz en el Real Madrid, por lo que debemos concluir que también tiene planta e imagen. Trotamundos. Diecisiete experiencias como entrenador, desde tierras lusas hasta Egipto, Rumania o Arabia Saudita. En total reúne una Copa de la Liga, con el Sporting de Braga (que es otro lugar muy bonito, con dulces excelentes y un café bastante bueno). Palmarés exiguo.

 

Perú

Ricardo Gareca

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Tiene experiencia de sobra y tanta melena ahora como cuando era futbolista (algo que quizá no suma a su labor de entrenador, pero desde luego tampoco resta, recuerden lo que dijimos de Del Bosque). Jugó en un montón de sitios (también en el América de Cali) y en todos marcó muchos goles. Tipo potente, resolutivo. Luego se retiró, se hizo director técnico y empezó a entrenar en otro montón de sitios (también en el América de Cali). Triunfos aquí y allá, títulos, torneos.

Hasta que llegó al Perú y encontró (más) gloria. La selección llevaba sin acudir a un Mundial desde 1982 (más o menos en ese momento se había jodido el Perú, al menos en lo futbolístico) y volvió, de su mano, en 2018. Ha sido subcampeón y tercero en la Copa América, lo que no está nada mal. Es el líder de un equipo, más que el entrenador de un combinado, su máxima estrella. Dará guerra. Y espectáculo.

 

Bolivia

César Farías

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Es el seleccionador de Bolivia y también el propietario del Zulia, un equipo de Venezuela. Lo que nos dice que el pluriempleo es algo muy digno. Ha entrenado en varios lugares cercanos (Paraguay, México) y algunos bastante exóticos (la India). La verdad es que en Bolivia lleva poco tiempo, y las perspectivas no son muy halagüeñas.

En realidad, de Bolivia quien más gustaba era Xabier Azkargorta, que combinaba mucha mala leche con el mostacho más imponente que se recuerde. Pero los tiempos cambian, los futbolistas se depilan y ahora ya no hay bigotudos ni tacos en los banquillos.

 

Paraguay

Eduardo Berizzo

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Fue un jugador expeditivo. Bastante. Mucho. O balón o delantero, pero jamás pasaban los dos. Buena colocación, buen salto, rápido. Como entrenador estuvo en Argentina (malos resultados), Chile (buenos resultados) y España (depende del equipo, en algunos fue héroe; villano, en otros). Y luego a la selección de Paraguay, a intentar reverdecer viejos laureles, de cuando eran temidos por todos. Carácter rocoso, profesionalidad extrema. Será difícil, porque esto son ciclos. Eso sí, el traje le queda genial, tiene pinta de sobra.

 

Uruguay

Óscar Washington Tabárez

Foto: Getty Images.

El tipo debutó en la Copa del Mundo de 1990. Allí jugaban la Unión Soviética, Checoslovaquia y Yugoslavia. Hoy ninguno de esos países existe y Tabárez tampoco en el combinado nacional. Él es la primera baja en este grupo de directores técnicos, debido a la crisis económica que provocó el coronavirus. Las directivas del equipo decidieron cancelarle en contrato. Lástima. Ganó la Copa América, ha sido cuarto en un Mundial. Con él Uruguay hubiera sido lo que fue siempre… un equipo canchero. Que muerde. Veterano, profesional, inasequible. Pero igal, el año que viene habrá bronca y cierto toque épico. Tienen a Luis Suárez y Cavani arriba, qué quieren.

 

Catar y Australia

Fotos: Getty Images.

Nos quedan los dos invitados. Por aquello de la mundialización, para estrechar lazos con los hermanos del Golfo (Pérsico). Veamos los seleccionadores: el australiano es un tal Graham Arnold, a quien uno se imagina con sombrero de ala curva, piel tostada, una birra en la mano y la tabla de surf apoyada junto a la banca. Pero en realidad Australia (casi) siempre se ha mostrado competitiva, así que seguramente sean tipos altos, fuertes y disciplinados.

Catar, por su parte, es la actual campeona asiática. Tienen un montón de dólares y muchas ganas de hacerlo bien en el próximo Mundial, que organizan. El entrenador es Félix Sánchez, español que se inició en las categorías inferiores del Barcelona, y lleva allá casi quince años. Fútbol de toque, alegre (o todo lo alegre que puede ser), escuela blaugrana exportada al desierto (a lo que antes era desierto y ahora son edificios lujosos). Seguro que dejarán muestra de su evolución.