El sexo ya no es el secreto bien guardado por los privilegiados que lo practicaban antes de tiempo. Ahora es una actividad tan normal que se filma desde la estética de lo cotidiano. De hecho, los actores llamados a la cama o al desnudo son gente normal, con “michelines”, sin bótox, con miedos y prácticas tan regulares, que hasta se nos parecen a los vecinos del frente. La ochentera Nueve semanas y media ya ni siquiera está prohibida para menores; aunque El último tango en París permanezca en el estante de lo “muy kinky”, con las acusaciones de abuso sexual que le hizo Maria Schneider, la actriz principal, al director Bernardo Bertolucci.

Estas son algunas de las escenas más memorables que nos deja esta última década en el cine.

1. El cisne negro

De Darren Aronofsky (2010)

Mila Kunis y Natalie Portman

La cinta le trajo el Globo de Oro y el Óscar a Natalie Portman, pero al mismo tiempo le quitó las ganas de volver a hacer un desnudo en la pantalla. En la cinta interpreta a una mujer obsesionada con el rol principal de bailarina en El Lago de los Cisnes, aunque eso la lleve a enfrentarse a sus antagonistas: el coreógrafo y la segunda bailarina interpretada por Mila Kunis. Y es en medio de esos conflictos cuando la temperatura se dispara. La toma más sexi de su carrera empieza con un beso largo, profundo y rabioso, que se transforma en un intenso sexo oral, casi explícito, nunca vulgar. La ganadora de la estatuilla no se considera mojigata: “El sexo es una parte importante de mi vida, pero no me gustó la idea que mis escenas terminaran en sitios porno. Así que prometí que esa iba a ser la última vez”. La secuencia lésbica pasará a la historia como uno de los momentos más excitantes entre dos actrices reconocidas en la gran pantalla.

2. Amor y otras drogas

De Edward Zwick (2010)

Anne Hathaway y Jake Gyllenhaal

En 2010 se cuenta una historia de amor y sexo de la década de 1990, así que es normal que a veces parezca fuera de lugar. Jake Gyllenhaal trabaja en la farmacéutica que comercializa el viagra; Anne Hathaway es una actriz que sufre de párkinson precoz, y después de un par de escenas incómodas típicas de una película pasada de moda, acaban teniendo sexo irresponsable, alegre y sin las ataduras de esos años. Con ropa interior hecha un barullo entre sus piernas, él se despide de ella, tumbada en el piso. Mientras le da la mano, le dice: “Podemos repetirlo otra vez”. En medio de tanta ingenuidad, parece perverso. Hay desnudez total de ella –de hecho, la actriz se acostumbró tanto a estar desnuda en el set que algunas veces permanecía así para facilitar el trabajo de los maquilladores–. Es sexo sin complejos, de actores francamente bellos.

3. Triste San Valentín

De Derek Cianfrance (2010)

Michelle Williams y Ryan Gosling

Ella es una enfermera de hospital; él, un pintor con cero ambiciones profesionales. La protagonista trata de convencerlo de su potencial y sus capacidades. Él insiste en que lo suyo es beber cerveza desde las 8:00 de la mañana. Ella viene de una familia disfuncional –como casi todas–. Él nunca se quiso casar, porque venía de un matrimonio fallido donde nadie quería estar casado. Viven una relación que, con los años, pierde los colores y la temperatura. Pero a él todavía le quedan fuerzas y ganas para ejecutar unas de las felaciones más discutidas del cine, por su realismo, por su intensidad, por los detalles de su cara entre las piernas de ella... El cuadro desató una fuerte discusión en Hollywood, pero Ryan Gosling lo defendió, evidenciando la doble moral de la industria: “Si el sexo oral es de una mujer a un hombre, está todo bien; pero al revés, la censura mete su mano de hierro”. Al final logró reversar la decisión.

4. Shame: sin reservas

De Steve McQueen (2011)

Michael Fassbender

La adicción al sexo no es tan divertida, ni emocionante, desde la lúgubre mirada de Steve McQueen. Es la triste historia de un hombre que pisa la calle asumiendo que el mundo es una versión de una revista porno en 3D: desviste y viola mentalmente a las mujeres en el metro o en su trabajo. Pasa su vida entre el sexo virtual y las prostitutas que alquila noche tras noche. Michael Fassbender se ganó el puesto en esta lista por su desnudo frontal (que le valió la admiración de Charlize Theron y George Clooney). No es la típica escena del trasero masculino, tan inofensivo como el de Terminator, ni tampoco una curiosidad como el pene en primerísimo primer plano de Donnie Wahlberg en Boogie Nights. Es la consecuencia natural para un tipo que vive gran parte del día sin ropa. El mismo Fassbender lo justificó: “Las mujeres salen desnudas todo el tiempo en el cine, y los hombres rara vez lo hacen. Mi madre se queja todo el tiempo al respecto. Así que, ¡esta, va por ti mamá!”.

5. Seis sesiones de sexo

De Ben Lewin (2012)

Helen Hunt y John Hawkes

Mark O’Brien está recluido en una cama. Cuadripléjico y con un pulmón artificial, decide, a sus 42 años, pedir los servicios de una terapeuta para que le ayude a perder su virginidad. Contrata entonces a Cheryl Coen-Greene, una “sustituta sexual”, madre de familia, casada, pero con necesidades económicas, quien acepta el trabajo, siempre con el apoyo del psiquiatra del paciente. Esta película tiene felaciones mutuas, masturbación y sexo de terapia. Pero a pesar de lo rebuscado de la situación, resulta enternecedor, natural y satisfactorio. Hunt, a sus 48 años, se ve radiante; y él, un John Hawkes lesionado, interpreta al autor del artículo en el que se basó la película, quien se atrevió a tocar un tema relegado: la vida sexual de personas en situación de discapacidad. Seis lecciones de sexo que, spoilers aparte, terminan entrepiernadas con algo parecido al amor.

6. Ella

De Spike Jonze (2013)

Joaquin Phoenix y la voz de Scarlett Johansson

Otra ganadora de Óscar a mejor guion original, el filme cuenta la relación entre un hombre solitario y recién divorciado, con el sistema operativo de su computador (algo así como la tía abuela de Siri). Es una de las primeras veces que el main stream decidió poner en imágenes lo que ocurría desde hace un tiempo: sexo virtual, sin imágenes, sin fotos navegando en la red, sin pequeños clips de desnudos... solo voces. Parece un argumento de Woody Allen. Jonze reconoce la influencia del neoyorquino. Theodore, el protagonista, llega una noche medio borracho después de una cita a ciegas que fue un rotundo fracaso y busca a Samantha. En medio de un diálogo sexi y provocador, se entrega al sexo virtual más puro y diáfano, mientras la pantalla se va a negro, y la voz húmeda de Scarlett Johansson se derrite de amor por bytes.

7. 50 sombras de Grey

De Sam Taylor-Johnson (2015)

Dakota Johnson y Jamie Dornan

Tal vez es la más explícita de la lista. Pero al mismo tiempo puede ser la más ingenua. Anastasia, una joven estudiante de Literatura va donde un multimillonario, guapo y perfecto hombre de negocios. Christian Grey le propone una relación como un negocio, siempre bajo las condiciones de un contrato donde él lo controla todo. Atraída y asustada por la oferta, la joven e inocente estudiante se embarca en una aventura sexual intensa, plena de sadomasoquismo y prácticas para las que no estaba preparada. Sin embargo, se adapta tanto, que se enamora. La película recibió críticas y vítores por igual. Para algunos es “porno para mamás”. Algunas madres la defienden justamente por lo mismo. Sexo entre dos actores y modelos, demostrando que al desparpajo y al descaro hay que cultivarlos y lubricarlos. Aunque hay sexo explícito y sadomasoquismo –a veces rechazado por las comunidades sados por lo irreal de su interpretación–, la película alcanzó a romper algunos de los tabús que dejó el siglo pasado.

8. Lady Bird

De Greta Gerwig (2017)

Saoirse Ronan y Timothée Chalamet

Lo interesante de esta secuencia es el cambio de paradigma que propone la directora al contar el sexo primerizo de otra manera: Saoirse Ronan (Lady Bird), 17 años, inquieta, inconforme e insegura –como la mayoría– decide debutar con su novio (Timothy Chamelet). Esa primera vez es incómoda, torpe y angustiosa. Como en la vida real. Ella ni siquiera alcanza a quitarse el brasier cuando “lo mejor” ya había ocurrido. Olvídense del American Pie noventero, del Porky’s de la década de 1980, donde unos adolescentes (interpretados por treintañeros) son las superestrellas del catre, con todo bien puesto en su sitio, con sus armas afiladas y su ego intacto, mientras ellas suspiran de satisfacción y deseo. De ahí a trabajar en el porno solo hay una firma. En Lady Bird hay sexo puro: curiosidades que se encuentran con una primera carrera de inexperiencia, dolor y hasta fastidio. Como pasa tantas veces.

9. La forma del agua

De Guillermo del Toro (2017)

Sally Hawkins y Doug Jones

Es otra de solitarios y gente común y corriente… o casi. Ganadora del Óscar a mejor película en 2018, cuenta la historia de una mujer muda y casi invisible. Trabaja como aseadora en una instalación militar y allí conoce el secreto mejor guardado de la armada americana: un ser anfibio del que se enamorará perdidamente. La actriz es menuda, con una presencia discreta. Sin embargo, se vuelve oscuramente atractiva. Para mostrar su soledad, se masturba en un par de escenas –siempre en la bañera, cubierta de agua, anfibia a su manera– mientras se acerca a un monstruo marino que la enamora con su silencio y su saber estar. El sexo entre la humana y el anfibio muestra la ingenuidad y delicadeza de dos que no quieren hacerse daño. Al final es un romance perfecto, que se consuma en el agua, donde bailan una coreografía con los pasos de Ginger y Fred, mientras ella desarrolla escamas y branquias; y él, los pasos perfectos para poseerla bajo el agua.

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