Steaua Bucarest

El Steaua Bucarest que dirigió Emerich Jenei fue el primer equipo de Europa del Este que se rebeló contra el dominio occidental y levantó ‘la orejona’ en 1986. Un equipo de tipos toscos que jugaba un fútbol vistoso y efectivo. Los bautizaron ‘Los rápidos’ por la velocidad que tenían para combinar y porque se dice durante sus entrenamientos no tenían permitido jugar a más de un toque. La final se la ganaron al Barcelona en una emocionante tanda de penales.

Con esta, ya son cinco ediciones seguidas en las que el Steaua no se asoma ni a la fase de grupos. Lejos quedaron los años ochenta, cuando todos en Europa cruzaban los dedos para no encontrárselos en el camino.

Estrella Roja de Belgrado

En 1991, en la víspera de la disolución de Yugoslavia, el Estrella Roja de Belgrado llegó a lo más alto que puede llegar un equipo europeo. Por penales le ganó la final de la Copa de Europa al Olympique de Marsella de Abédi Pelé y Jean Pierre-Papin, un portentoso delantero francés que se ganó el Balón de Oro de ese año a pesar de no haber conquistado Europa.

Un mes después de aquella final arrancó la disolución y con ella vino una crisis que alejó al Estrella Roja durante 26 años de la Champions. En la pasada edición, por fin, volvieron a decorar la Copa con sus tifos.

Nottingham Forest

En 1975 el mítico entrenador Brian Clough cogió las riendas del Forest y en cinco años no solo lo ascendió a primera división, sino que también ganó la liga inglesa y lo sacó dos veces campeón de Europa. Sí, no es chiste: a falta de una, el pequeño Nottingham Forest tiene dos ‘orejonas’ en la vitrina y las ganó de forma consecutiva en 1979 y 1980.

 Sin embargo, la gloria europea fue efímera y desde entonces la cosa se vino cuesta abajo. A estas alturas ya llevan 20 años sin poder volver a la Premier League. Volver a la Champions, al día de hoy, es una quimera.

Villarreal

El Villarreal de la Champions 2005/06 tiene firma latinoamericana: Manuel Pellegrini como DT, Diego Forlán, Sebastián Viera y el mutante Juan Román Riquelme como protagonistas. Así, con acento latino, estuvieron a nada de una final de Champions. En el partido de vuelta de la semifinal contra el Arsenal, a dos minutos del final, Román falló un penal que significó la eliminación y quedó grabado para siempre en la historia del fútbol español.

Seis años después de quedarse atascado en las puertas del cielo, el Villarreal descendió. Y aunque solo fue un año en el infierno, desde entonces el ‘Submarino’ es uno más en la mitad de la tabla: cuando no lucha por meterse a Europa League, lucha por la permanencia.

Valencia

Hablar de quemar el pan en la puerta el horno y hablar del Valencia es exactamente lo mismo. Nunca tuvo historia copera y, de repente, en 1999 y en el 2000, se vio jugando dos finales de Champions consecutivas. La primera, con Héctor Cúper, la perdió contra el Real Madrid y la segunda, con Rafa Benítez, se le escapó en los penales contra el Bayern Múnich.

Desde entonces, el club ha afinado la estrategia de perder en grupos para caer paradito en la Europa League. No juega unos cuartos de final desde 2007 y ya van a ser nueve años desde que se clasificó a octavos por última vez.

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