La primera temporada de The Crown fue un éxito rotundo. Creada por Peter Morgan, gran conocedor de la historia de la reina Isabel y su mandato, la serie es una mezcla novelesca de historia mundial y drama romántico. La británica Claire Foy interpreta a la reina, una figura doble. Por una parte, es una mandataria que debe liderar a su país mientras sufre una serie de crisis y cambios en el orden mundial; por otra, es la matriarca de una compleja familia llena de pequeños resentimientos y rebeldías.

El contraste entre los dos papeles de Isabel sigue siendo tan fascinante como en la primera temporada, pero la nueva entrega se permite desarrollar más a quienes la rodean. Los más beneficiados, por lo menos en términos de tiempo delante de la cámara, son el príncipe consorte Felipe y la princesa Margarita. El esposo de Isabel es humanizado mediante sus tragedias personales, pero no por eso es perdonado por sus errores y crueldades como pareja y como padre. Su deseo de sobresalir y de formar a sus hijos se traduce en el sufrimiento de su familia. Por otro lado, la hermana menor de la reina busca libertad y amor, lo que se convierte en una serie de escándalos —uno de ellos hasta incluye fotos desnuda, lo cual no es exageración de un guionista sino un toque de realidad histórica—. The Crown no es una de esas series que no logra dar la talla después de una excelente primera temporada. En vez, presenta una nueva tanda de episodios envolventes y sorprendentemente divertidos.

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El creador de la serie, Peter Morgan, planea que The Crown tenga por lo menos 60 episodios a lo largo de seis temporadas.

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