Las fugas que se conformaron a mitad de carrera, en cambio, parecían contradecir las declaraciones y mostraban movimientos tácticos y calculados. Cincuenta ciclistas escapados abrieron una brecha de tres minutos, cuando todavía faltaban 80 kilómetros de recorrido y un ascenso de primera categoría. La diferencia de tiempo resaltaba nombres que amenazaban el liderato del Tour, como Buchmann, Latour, Barguil y Talansky. También estaba decorada con gregarios de todos los colores, incluyendo hombres de Sky, Movistar, Trek, BMC y Astana. (10 cosas que usted no sabía del Tour de Francia)

Los favoritos de la general enviaron a algunos de sus compañeros adelante, para asegurarse compañía durante los últimos kilómetros o prevenir cualquier ataque. Sin embargo, los liderazgos transitorios que aceleraron el paso del Sky y la falta de un capitán de fuga neutralizaron las amenazas en la general.

En la punta de carrera, de hecho, cualquier movimiento recordaba las estrategias de la Vuelta a Colombia, donde pulula el ataque tipo ‘todos contra todos’ que cierne los ciclistas hasta que emerge un escalador solitario. Y el de hoy fue un debutante de la ronda francesa, Lilian Calmejane, quien llegó al corredor del último kilómetro con la diferencia justa, resistiendo calambres en las piernas y estirando la lengua en un grito desesperado que pretendía echar hacia fuera los dolores que frenaban su cuerpo. (Comiendo como los ciclistas del Tour de Francia (8290 calorías))

Se dice que un triunfo en una etapa del Tour puede cambiar la vida de cualquier corredor y más si se trata de un debutante. En la historia de esta gran vuelta, que completa este año su edición número 104, solo 757 ciclistas han conseguido victorias de etapa, contando al debutante de hoy.

El ritmo de la carrera fue más duro de lo esperado, pues el recorrido se completó en cuatro horas y treinta minutos, menos de lo que han tomado las etapas planas de los días anteriores. Los ciclistas menos escaladores, como el francés Demare, arribaron con 37 minutos de diferencia, lo que obligará a los comisarios a correr el tiempo permitido de retraso para, de este modo, no tener que expulsar del Tour a una de las figuras de Francia. (Marcel Kittel, el velocista invencible en el Tour de Francia)

El calor, además, obligó a algunos ciclistas a ponerse bolsas de hielo en la espalda o gritar ‘¡tengo sed!’, para que el asistente de su carro acompañante les lanzara una esponja húmeda que escurrían en su boca y se pasaban por la piel. Pero más allá de las anécdotas y los logros singulares, la clasificación general sigue igual y los favoritos solo esperan sorpresas mañana, cuando se corra la etapa que Alberto Contador calificó como ‘la más difícil de este Tour’, porque tiene siete ascensos, tres de ellos de categoría especial, largos y empinados como la subida de Minas (Antioquia), saliendo desde Medellín.