Acéptelo: usted, como cientos de personas en el mundo, se ha lanzado un día cualquiera a hacer abdominales como loco y se ha levantado al día siguiente con dolores, pero con la impresión de que los cuadritos han comenzado a marcarse en su estómago. Sin embargo, la verdad es que esas marcas nunca aparecieron, aunque sí las molestias en la espalda, sobre todo si se puso ‘juicioso’ con la rutina y se sobreactuó con las contorsiones sobre una colchoneta.

Es hora de vengarse. Ahora puede excusarse con tranquilidad diciendo que ese tipo de ejercicios son inservibles para perder peso y definir el abdomen. Y lo que es más grave: son malos para la salud porque ponen en riesgo la columna vertebral. La ciencia lo apoya. Así lo han comprobado diferentes investigaciones respaldadas recientemente por el Ejército Británico, que reconoció que los dos minutos de abdominales de sus pruebas estaban desactualizados y eran inanes, por lo que crearon nuevas rutinas efectivas y acordes con la salud de sus soldados.

Según Stuart McGill, profesor de la Universidad de Waterloo y uno de los investigadores más respetados en biomecánica de la columna vertebral, someter esta parte del cuerpo a la fuerza de contracción que provocan los abdominales puede repercutir en problemas serios de espalda. Todo porque, según sus experimentos, sentarse para doblarse una y decenas de veces hasta unir la cabeza con las rodillas o las puntas de los pies imprime un peso excesivo que comprime los discos vertebrales, lo que puede traducirse en afección de los nervios, dolor de espalda y posibles hernias discales.

“Aunque nuestra columna puede flexionarse como parte del movimiento normal, los discos no están hechos para recibir movimientos repetidos de flexión o hiperextensión”, dice Richard Blagrove, investigador del movimiento corporal en Birmingham City University. “No les recomiendo los abdominales, las flexiones laterales y las extensiones de espalda ni a deportistas de alto rendimiento”.

Así que si alguien le mira con sospecha la barriga incipiente que comienza a crecerle, responda con tranquilidad: los abdominales, como las máquinas de escribir o Blockbuster, han muerto. Fueron un invento de tortura del siglo XX que dejó millones de víctimas exhaustas en gimnasios, parques, salones comunales, patios, etcétera. Ya no existen, o deben desaparecer, hasta que se demuestre lo contrario. O, mucho mejor, hasta el día en que se inventen otros ejercicios más seguros para dibujar los poderosos y atrayentes cuadritos que todo hombre respetable debe tener. .

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