Hace unos días Mercedes-Benz presentó al público su nuevo concepto EQ Silver Arrow en Pebble Beach, California. Este modelo futurista es un homenaje al W125 Grand Prix, el mismo que en 1938 registró el récord de 432,7 kilómetros por hora en una autopista (sigue teniendo la marca de velocidad en una vía pública) con la leyenda del automovilismo alemán Rudolf Caracciola al volante. Este vehículo está equipado con 738 caballos de fuerza que obtienen su poder de un paquete de baterías recargables de 80 kWh, las cuales, con una sola carga, otorgan una autonomía de más de 400 kilómetros. Su diseño aerodinámico de más de cinco metros de largo por apenas uno de ancho lo convierte en una máquina perfecta para la velocidad (380 km/h). En su interior se conjugan el pasado y el futuro de la compañía: cuero, madera y aluminio conversan con una pantalla panorámica que proyecta una imagen 3D del entorno y que, entre otras cosas, permite acceder a una “carrera virtual” en la que se proyecta un “fantasma” de algún otro carro clásico en la pantalla para que el piloto pueda correr contra el holograma y mejorar su conducción. Así se ve su carro del futuro.

La cifra

16 km/h fue la velocidad que alcanzó, en 1886, el primer vehículo registrado por Carl Benz en la oficina de patentes de Berlín. Se trató de un triciclo con un motor de un solo cilindro. 

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