Levantarse a correr por su cuenta, o ir al gimnasio sin hablarle a nadie, son cosas que parecen estar quedando en el pasado. Ahora la cuestión es encontrar compañeros para hacer ejercicios juntos o unirse a una clase grupal. ¿Qué tan bueno es? Un estudio hecho por la Facultad de Medicina de la Universidad de New England, en Estados Unidos, encontró que sorpresivamente son muchos los beneficios de ponerse en forma en compañía. El estudio dividió a dos grupos de estudiantes en dos categorías: los que entrenan juntos y los que no, y les pidieron que evaluaran sus resultados desde tres aspectos: mental, físico y emocional.

Entre los resultados se encontró que aquellos que lo hicieron en grupo mejoraron su calidad de vida y se redujo su estrés diario; además, establecieron una mejor rutina y se sintieron más motivados a seguir entrenando. Una de las causas principales, dice el estudio, es que se genera una especie de competencia sana con quienes uno entrena: aumentan las ganas de demostrarle al otro que se está mejorando. Así mismo, la investigación reveló que, aquellos que se ejercitaron solos, no sufrieron grandes cambios personales ni en su entorno y que, además, tuvieron que hacer ejercicio por más tiempo para sentirse satisfechos. Esto, sin embargo, no quiere decir que hacer ejercicio por cuenta propia traiga efectos negativos. Cualquier tipo de ejercicio y rutina establecida son, por supuesto, una ganancia y un hábito saludable. Simplemente, para algunos, la verdadera motivación está en los demás.

La masa corporal

Pesarse y dividir ese número por su estatura es una fórmula sencilla para saber si usted tiene unos kilos de más. La realidad es que no sirve mucho. Nutricionistas y expertos en obesidad aseguran que esta escala es bastante obsoleta al no tener en cuenta dos factores vitales. El primero es que no determina cuánta grasa corporal tiene usted en su cuerpo, algo que debe medirse con exámenes de laboratorio. El segundo es que jamás mide la circunferencia de su cintura, y ese aspecto puede ser vital para descubrir enfermedades relacionadas con la obesidad, como la diabetes o los problemas cardiacos.

Los intervalos

Últimamente se han puesto de moda las rutinas rápidas que aseguran resultados efectivos con poco tiempo de práctica. Por ejemplo, los ejercicios de intervalos de alta intensidad (también conocidos como HIIT, por sus siglas en inglés) que consisten en alternar periodos cortos de tiempo de un entrenamiento cardiovascular muy intenso con periodos de una intensidad baja. Un estudio de la Universidad de North Carolina, en Estados Unidos, encontró que estas rutinas ayudan a que usted siga quemando grasa tiempo después de terminar el ejercicio, mejoran la presión sanguínea y hasta incrementan su estado físico.

La mejor hora

Mucho se habla sobre la hora ideal para hacer ejercicio y parece que nadie tiene la respuesta exacta. Una investigación del American Council of Exercise descubrió que eso depende del tipo de vida que lleve cada uno: alguien que trabaja ocho horas diarias frente a un computador, puede tranquilamente ejercitarse en la noche, mientras que a alguien que tiene que moverse por la ciudad varias veces al día, le conviene hacerlo en la mañana. Lo que sí es claro es que ambos horarios tienen beneficios: en la mañana, le da más energía para todo el día; en la noche, su cuerpo está más preparado para el ejercicio.

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