En mi carrera he tenido que reinventarme varias veces. Aunque he sido actor ante todo, también he incursionado como director, productor y guionista. Nunca había hecho nada en locución, en parte porque consideraba que era un arte menor. Hasta que un día acepté hacer una prueba para un anuncio de televisión y me di cuenta de que ser locutor tiene su ciencia, entonces me empezó a gustar. Seguí haciendo pruebas para diferentes proyectos y un día, en 2002, me llamaron de Avianca. Primero hice las grabaciones de bienvenida a los pasajeros y luego las instrucciones de seguridad: “A partir de este momento, todos los equipos electrónicos deben estar apagados”. Fueron tan exitosas que Avianca me hizo un contrato exclusivo, todavía vigente, y me convertí definitivamente en su voz oficial. Por eso, soy también el que contesta en el call center: “Gracias por llamar a Avianca. Para español, presione 1”. A mí me gusta ser parte de esta aerolínea, no solo por lo que representa, sino porque es una empresa donde trabaja gente muy querida. Y una de las cosas que más me llenan de orgullo es escuchar directamente de muchos pasajeros que, cuando oyen mi voz, se sienten más seguros de volar.